¿Cómo le ayudo si se pone nervioso?

La rutina diaria, aunque lo queramos evitar, nos genera estrés, el entorno, las dificultades en nuestras actividades, etc.; sin embargo, nuestros animales de compañía juegan un papel muy importante para nivelar nuestra ansiedad , ellos nos proporcionan esa tan necesaria oxitocina (la hormona del amor relajado), nos regulan el ritmo cardiaco y hasta nuestro sistema digestivo. Aquellos que comparten su vida con un pequeño animalito, lo entienden a la perfección.

 

 

¿También se estresa?

A veces nuestro querido amigo puede padecer estados de nerviosismo y estrés, debido a situaciones menos demandantes y por no informarnos de sus necesidades básicas. Si vamos a adquirir una mascota, debemos anticiparnos a dichas necesidades y entorno. 

Desde la ignorancia, hasta ideas con buenas intenciones, serán desde muy ingenuas hasta catastróficas. Por ejemplo, el cambiarle de alimento y marca con frecuencia, porque “a nadie le gustaría comer albóndigas todos los días”, o no ponerle correa porque “es esclavizarlo”. Pensar así por él, es terminar dañándolo.

El miedo: es un mecanismo de protección que prepara para huir o atacar; es natural tener miedo a ruidos, soledad, agresión, pero si sometemos a un individuo a procesos constantes de estrés en forma inadecuada, podríamos iniciar un círculo vicioso de conductas tan pequeñas como molestas, o tan graves como fatales.  

 

 

Problemas de conducta: pueden aparecer a cualquier edad y por lo general no hay predilección de raza o sexo; la gran mayoría se originan en las primeras etapas de la vida (humana o animal). Si tratamos de educar reprendiendo, gritando, golpeando o “castigando” a un cachorro, crecerá temeroso y reaccionará tratando de huir; cuando no pueda hacerlo, responderá con agresión y con frecuencia con conductas tales como destruir cosas, orinar o defecar en zonas no adecuadas e incluso lamerse hasta lesionarse.  

Si no lo socializamos a tiempo con otros individuos de su especie, o con quienes compartirá su entorno, así como de más humanos, no podrá interactuar de forma adecuada. De esta forma podría estresarse al sólo ver que nos preparamos para ir a trabajar (ansiedad por separación).   

Otros factores de estrés: hay más procesos de estrés agudo y repentino, como catástrofes naturales (como el pasado terremoto del 19 de septiembre de 2017), ser agredido por un congénere en la calle, incluso la introducción de nuevas mascotas. También existen situaciones hereditarias en torno al estrés. Se sabe que los gatos machos que lo padecen son propensos a procrear crías que se estresen más que las provenientes de mininos tranquilos, así como aquellos gatitos de una madre que padece estrés durante la gestación, son más propensos a padecer obstrucción de vías urinarias al vivir situaciones de este tipo.  

 

 

Recomendaciones:

  • Los animales requieren espacio, alimento, medio ambiente adecuado a su especie, raza y edad.  Entérate qué necesita tu mascota y proporciónaselo antes de que se vuelva un problema. Es más fácil prevenir.
  • No olvides que adora la rutina, y todo cambio es factor de estrés.
  • El estrés se manifiesta con salivación, ocultamiento, vocalización, destrucción de objetos, orinar o defecar en sitios inadecuados o la agresión a sí mismo, a sus congéneres o a las personas. Identificar pronto estos signos facilitará el tratamiento.
  • El encierro, los gritos, los golpes y otros castigos, sólo reforzarán el mal hábito.

 

Hay enfermedades que pueden confundirse con ansiedad o fobias, así que deben de ser descartadas por el veterinario antes de encasillarlas en problemas conductuales. Hidrocefalia (líquido excesivo en el cerebro), hipotiroidismo (deficiencia de la hormona tiroidea), cambios conductuales, desde agresión por reacción a la administración de cortisona, hasta el síndrome de déficit cognitivo (enfermedad degenerativa cerebral senil), son ejemplos de ello.

Existen individuos que sin causa aparente, comienzan a tener actitudes que antes no tenían.  Debemos identificarlas lo antes posible y buscar la ayuda profesional adecuada: mientras más pronto, mejor.