Abuelito dime ¡guau!

“Aquellos que respetan a sus ancianos pavimentan su propio camino hacia el éxito”.

Proverbio africano

 

 

Al igual que en el ser humano, con el paso de los años, nuestros animales de compañía van presentando cierto deterioro en su salud y habilidades físicas, pero eso no significa que sus ganas de seguir divirtiéndose o cumpliendo retos desaparezcan, sólo hay cambios a los que debemos ayudarlos a adaptarse.

Un artículo en el sitio Science Daily señala: “Consentir a los perros viejos en sus últimos años retirándolos a una vida en el sofá y perdonándoles sus terquedades o su desobediencia, no les hace ningún bien a nuestros amigos cuadrúpedos. El entrenamiento cerebral, resolver problemas y el aprendizaje de por vida, crean emociones positivas y pueden desacelerar el deterioro mental en su vejez […] Tal como en los humanos, la producción de dopamina en perros también decae en la vejez, llevando a un declive en la memoria y la motivación […] La expectativa de una recompensa es un factor importante para motivar a los animales a hacer algo nuevo o desafiante.”

 

 

¿Cuál es un buen entrenamiento para mi perro mayor?

Básicamente cualquiera que le entusiasme sin provocarle demasiado estrés mental o físico. Hay perros aún con una estupenda forma física que son capaces de practicar agilidad en categoría senior, por ejemplo. Tú conoces al tuyo y estás al tanto de hasta dónde llegan sus capacidades físicas. Para ello, un examen médico es obligado, pero si su condición no le permite practicar alguna actividad física intensa, los juegos de olfato, la resolución de problemas y los ejercicios de obediencia (con métodos libres de fuerza, por supuesto), son aptos para todas las edades, como veremos a continuación.

Olfato. Es básico empezar con ejercicios muy sencillos para que el perro no se frustre y se “enganche” con la actividad. Puedes empezar poniéndolo en una habitación por unos segundos, darle a oler un pedazo de salchicha, y salir a esconderlo al lado de la pata de una silla cerca del punto de partida. Al salir dile “busca” y guíalo, apuntando con tu dedo la ruta que debe seguir hasta encontrar el premio.

 

 

Poco a poco y conforme lo veas más concentrado, puedes dejar de señalar. Cuando haya entendido, perfectamente, el juego, podrás elevar de a poco el nivel dificultad del escondite. Recuerda que no es un perro de detección, así que no caigas en la tentación de hacerlo súper difícil.

Adivinanzas. Siéntate frente a tu can, toma un pedazo de salchicha, pon tus manos detrás de tu espalda, coloca el premio en una de tus manos y cierra los puños. Lleva tus manos al frente y deja que él escoja una, tocándola como prefiera; abre la mano escogida y si el premio está ahí (por ejemplo, en la derecha), dáselo.

Ahora repite tres o cuatro veces el premio en la mano que escogió para que empiece a interesarse; luego cambia el premio a tu mano izquierda. Podrás ver que intentará con la mano derecha varias veces, pero sigue con el premio en la izquierda hasta que se anime a escogerla; entonces mantente con la mano izquierda tres o cuatro veces, luego de eso poco a poco empieza a alternar: dos veces con la derecha y una con la izquierda y viceversa, así progresivamente.

¿Dónde quedó la salchicha? Sienta a tu perro frente a ti, aléjate un metro de distancia, pon un trozo de salchicha en el piso frente a él y tápalo con un vaso de un material liviano que pueda voltearse fácilmente. Hazlo así varias veces hasta que él no tenga problemas para volcarlo.

Luego agrega un vaso más, y como en el juego con las manos, pon el premio bajo el mismo recipiente tres o cuatro veces seguidas y luego esconde el premio en el otro vaso. Cuando se muestre confiado con dos vasos, agrega otro más. Conforme avance, poco a poco puedes agregar hasta tener un total de cinco vasos; recomiendo el tope de cinco para no empezar a hacer las cosas demasiado complicadas.

 

 

Consideraciones

Recuerda que un animal de tercera edad puede empezar a ver mermadas sus capacidades visuales y auditivas. Por tanto, sé muy tolerante y procura combinar señales verbales nítidas con señales visuales muy obvias, ¡no pases por alto este consejo! En el caso de ejercicios de obediencia, sus articulaciones pueden estar rígidas, por tanto sé paciente, pues se moverá más lento; además sé prudente, pues hay ejercicios que tal vez sería mejor no forzar y buscar otra opción más cómoda para tu amigo.

No olvides que tu compromiso con tu can va desde el momento en que lo recibiste en tu vida hasta su último aliento. No faltes a tu responsabilidad, él sólo te tiene a ti en el mundo para satisfacer sus necesidades. Recuerda que un perro no es una mascota, sino un estilo de vida.