Tipos de ladrido

Los perros al igual que los seres humanos tienen la necesidad de expresar sus inquietudes y, aunque no lo creas, “hablan”; la forma en que lo hacen es con diferentes tipos de vocalización, entre ellas, el ladrido. 

El ladrido en los perros forma parte de su comunicación auditiva, acústica y oral; también tienen comunicación táctil, olfativa y visual, por lo que observar en conjunto su lenguaje corporal y auditivo,  así como el contexto en el que lo realiza nos ayudará a entenderlos mejor.

 

 

Domesticación

La conducta de ladrido tiene un componente genético, y uno de los objetivos de esta conducta es la de alertar en caso de un peligro, lo cual es un beneficio para el humano. Al seleccionar genes que confieren una característica física particular, indirectamente influyen en la expresión de algunos comportamientos, quizá pudo haber sido el caso del ladrido de ciertas razas.

La domesticación dio origen a cambios en el efecto tónico, tonalidad, repetibilidad y frecuencia del ladrido. Se ha observado en algunos estudios de ladridos en perros, que aquellos criados en un ambiente silvestre o más parecido al medio natural de un lobo, sólo lo hacen como ritual previo a la cacería y para evitar encuentros agonistas.

El perro tiene diferentes umbrales de ladrido, pero también ha adquirido habilidades para aprender a hacerlo en contextos específicos.

 

 

¿Por qué lo hacen?  

Existen diversas razones que motivan a los perros a ladrar, tanto estímulos externos como internos:

Aprendizaje mediante la observación. También ocurre observando a otros perros, pudiendo repetir conductas agradables para nosotros, pero también indeseadas; si un can observa o escucha a otro realizando una conducta como el ladrido, puede que tienda a iniciarlo incluso sin saber por qué, o incrementarlo en caso de que ya lo haga; a esto se le conoce como facilitación social.

Por atención. La atención del humano es un recurso valioso para el perro; cuando ladra a la llegada de su propietario o al ver a otro can con el que quiere socializar, buscará le respondan hablándole, acariciándolo, dándole una pelota, por ejemplo. 

Al enseñarle a obtener esos recursos a través de comandos de obediencia, aprenderá a que cuando deje de ladrar se le dará lo que quiere o necesita, además se le enseña a controlar sus emociones y a ganarse los recursos.

Los perros son sociables. Pero desafortunadamente son obligados a pasar solos muchas horas, según el estilo de vida de con quienes viven; se aburren, hacen travesuras y ladran. Este tipo de ladrido  es una manera de expresar en forma de queja que no la están pasando bien porque no tienen nada que hacer.

Para evitarlo, puedes elaborar juguetes o juegos para que se entretengan cuando no estés,, también podemos dejarlos en una guardería o pensión, incluso en casa de alguna persona de confianza que le gusten los perros o con un cuidador canino.

Ansiedad y distrés. Al ser seres sociables, algunos canes no se adaptan a estar solos durante el día y entran en estado de pánico, manifestándolo con conductas ansiosas como ladrar, inquietarse ante la partida de su figura de seguridad, orinar y defecar, destruir intentando una ruta de escape al confinamiento, salivar, jadear, entre otras; cuando además se escuchan gemidos, aullidos y ocurren cada vez que no está esa persona, podría sospecharse de distrés o ansiedad por separación, la cual requiere de atención de un especialista en conducta, pues el perro está sufriendo.

Disfunción cognitiva. Otro trastorno conductual es cuando ladran por esta enfermedad; entre las alteraciones que se observan, están cambios en la vocalización, los ladridos no suceden en una situación especial, ladran hacia la nada, es un ladrido repetitivo y constante, el cual puede acompañarse de desorientación o pareciera que se extravían en lugares que anteriormente reconocían. Es necesaria la medicación, pero también paciencia y comprensión.

Por frustración. En el perro ocurre cuando no se le permite realizar una conducta o espera un tipo de comportamiento en ese instante por parte de quien está con él y no sucede, entonces puede haber el ladrido. Por ejemplo, si al ver a otro perro quiere ir a socializar y se le restringe, así mismo cuando quiere correr, explorar o jugar y se le limita.

 

 

Tipos de ladrido

Los identificados en perros ocurren por juego, territorialidad o miedo (aunque también por excitación y por alertar).

  • Juego. Cuando el perro quiere jugar, ladra en un tono fuerte pero agudo.
  • Territorialidad. Cuando es por defender el territorio, alerta con tonos fuertes, repetitivos e incrementa en intensidad; a veces se acompaña de otras vocalizaciones como gruñidos. 
  • Miedo. Es una de las causas de que los perros agredan; en este caso el ladrido sucede a la par de conductas como intento de huir o esconderse, evadir el conflicto con conductas de apaciguamiento, bajar orejas y cola, entre otras. Es un ladrido repetitivo con retracción de labios.

 

 

¿Cuántas veces tu vecino (o tú mismo) se ha quejado de que tu perro ladra?

Al gritar “cállate”, por parte nuestra o de los vecinos, el perro podría interpretarlo como un refuerzo a su conducta y estimularlo más a realizarla. Recordemos que al vocalizar nos quiere decir algo, así que lo más justo sería entender qué causa esa conducta. 

Es común dar una interpretación errónea o un manejo inapropiado al solamente silenciar a un can que ladra, sin enseñarle a controlar emociones y sólo reprimirlas, en lugar de orientarlo a tomar decisiones. No olvidemos que el ladrido es un mecanismo para expresar estados emocionales o conductas futuras. Como propietarios debemos cubrir sus necesidades emocionales, conductuales y físicas; aunque también puede que nos falte mucho para comprenderlas.