¿Le puedo dar medicamentos de uso humano?

 

Cuando se decide medicar a una mascota, el primer punto a considerar es que no es un ser humano, a pesar de que conviva toda su vida con una familia, por lo que es necesario emplear medicamentos de línea veterinaria en lugar de línea humana, porque a pesar de ser semejantes a nosotros en cuanto al tipo de órganos en común, su fisiología y metabolismo son diferentes.

 

Por ejemplo, en el caso de los ojos el medicar a una persona con antiinflamatorios esteroideos como dexametasona o betametasona por periodos prolongados, lo predispone a sufrir de glaucoma, cosa que no sucede con perros o gatos, ya que la respuesta del ojo es diferente en ellos. Otro ejemplo: en el humano la presentación de infartos al miocardio es común, más por nuestro ritmo de vida, estrés, tipo de alimentación, entre otros factores; sin embargo, en el caso de perros y gatos, no mueren de infartos al miocardio, es más, pueden presentarlos pero son considerados microscópicos o pequeños, por lo que la aseveración de “tuvo un infarto que lo mató”, definitivamente no es correcta.

Evitemos medicar

¿Podemos dar medicación de humano a nuestra mascota? En la mayoría de las ocasiones la respuesta sería que no, pero lamentablemente dentro de la línea veterinaria no siempre hay los fármacos que se necesitan, no obstante el médico será el único que podrá indicarnos qué podemos hacer, por lo que evitaremos la “medicación indiscriminada”, es decir, que como propietario sin asesoría médica veterinaria decidamos por cuenta propia administrar algún remedio a nuestro compañero animal.

Hay veces que los propietarios mencionan que “le están dando algún medicamento” ya que “lo leyeron en Internet” o se “los recomendaron”, incluso le “están dando el tratamiento prescrito por otro veterinario hace tiempo cuando presentó un problema aparentemente similar”, sin saber realmente si se trata de la misma situación.

También están aquellos propietarios que hablan por teléfono para solicitar medicación por esta vía sin que los veterinarios puedan revisar a su animal enfermo. Este tipo de situaciones puede generar la posibilidad de tener a un paciente medicado con productos de uso humano, con riesgo de tener una intoxicación y un cuadro médico complicado por efectos secundarios.

Antiinflamatorios

Posiblemente es uno de los grupos de medicación más empleados tanto en medicina humana como en veterinaria; es común revisar ejemplares que han sufrido un accidente (caídas, golpes no intencionales al jugar con otras mascotas o miembros de su familia), y como resultado presentan claudicación asociada al dolor, y ante esto de inmediato buscan la opción de administrar un analgésico o antiinflamatorio.

Hoy en día en medicina veterinaria existen en gran cantidad, y aun así no estamos exentos de que se presenten secuelas de la medicación a pesar de emplear la dosis, con intervalo y duración recomendados. No obstante, el empleo de productos de uso humano de este grupo hace que nuestra mascota tenga contacto con sustancias como naproxeno, ibuprofeno, acetaminofén y ácido acetilsalicílico, entre otros fármacos muy empleados en medicina humana.

 

El problema de estos remedios radica en su metabolización y forma de acción en el organismo de nuestros animales de compañía, ya que son altamente tóxicos: si bien sus dosis están documentadas, los efectos pueden ser catastróficos; el naproxeno, por ejemplo, tiene una doble circulación a nivel intestinal y hepático, además de que se elimina del organismo hasta las 72 horas, lo que ocasiona que el cuerpo lo mantenga y cada vez que se administre otra toma, se suma a la anterior, por lo que la intoxicación es más fácil ocasionando por sus efectos daño renal y daño gastrointestinal que puede llevar a la ulceración o perforación de órganos digestivos y a la muerte.

 

El acetaminofén, por su parte, se considera mortal, ya que la dosis en gatos es cuatro veces menor que la del perro; para entenderlo, ofrecer una pastilla tiene el comparativo de un humano que toma hasta 20 pastillas a la vez; además en las mascotas no ocasiona el efecto buscado, sino causa daño al hígado y destruye los glóbulos rojos, lo que da como consecuencia que las células no reciban suficiente oxígeno, por ejemplo. Por último, el ácido acetilsalicílico (aspirina) tiene como secuela daño renal, hepático y gastrointestinal.

 

Antibióticos

Es importante comprender que no todos los antibióticos deben ser administrados a los animales de compañía, ya que aunque tengamos los mismos órganos la forma en que trabajan y metabolizan sustancias es diferente en ellos; por eso es importante la asesoría del Médico Veterinario para elegir el adecuado, ya que puede haber lesiones serias en hígado y riñones; además las sales en humanos pueden variar comparadas con las de los animales, lo que crea la diferencia de absorción y metabolismo del fármaco.

Otro grupo de medicinas de uso humano que se han llegado a emplear en animales son los de tipo hormonal, como insulina (para pacientes diabéticos), levotiroxina (en casos de hipotiroidismo) y de manera errónea, estrógenos o progesterona (si hay celo o para evitar la gestación). Siempre será mejor emplear la medicación veterinaria.

Importante: nuestras mascotas no son adultos pequeños o niños grandes, son perros o gatos.

 

Como hemos visto, esta es sólo una pequeña muestra de que la medicación realizada sin asesoría médica puede poner en riesgo a nuestra mascota, por lo que el resultado incluso podría ser muy diferente al esperado. Por eso lo más importante es emplear medicación veterinaria y siempre bajo la asesoría de un experto.