¿Existe el aburrimiento en los perros?

Está bien documentado que el desarrollo de la inteligencia y las capacidades cognitivas en los animales, como toda adaptación biológica, está estrechamente relacionado con los estímulos ambientales que al paso de generaciones se fijan como parte de la evolución, permitiendo que cada especie se preserve y sobreviva en su respectivo ecosistema.

 

Las capacidades cognitivas

Se refieren a lo relacionado con el procesamiento de la información: atención, percepción, memoria, resolución de problemas, comprensión, establecimiento de analogías y, por supuesto, la capacidad de aprendizaje.

No es lo mismo un insecto cuyo comportamiento es en gran medida instintivo, que animales superiores como los mamíferos y las aves, cuyas capacidades de aprendizaje son ya manifiestas en muchos niveles.

En perros, la historia es diferente desde la domesticación del lobo, simplemente por la intervención humana, la cual comenzó hace miles de años un proceso de selección no natural, de la cual tomó su capacidad de aprendizaje y adaptación para beneficio propio, así como la rapidez con la que se logró su modificación, dando origen a las razas.

La capacidad cognitiva del lobo se aprovechó y fue esencial para establecer la simbiosis que se tiene con los perros; si bien se mantiene, es modificada y acelerada por la selección artificial. Entonces, muchas conductas (instintivas por un lado y aprendidas por el otro), requieren de estímulos y ambientes adecuados para que puedan ser manifestadas.

 

Espacio y ambiente

La relación entre perros y humanos ha llegado a tal grado, que los consideramos parte de la familia y son objeto de nuestro afecto, más allá del beneficio que nos puedan dar en labores cotidianas, aunque la limitante de espacio y tiempo para desarrollarse de manera idónea produce alteraciones en su comportamiento, desde ansiedad, aburrimiento, agresividad, compulsiones, cuya severidad depende de muchos factores.  

Un ejemplo de conductas derivadas de ambientes pobres, poca actividad física y mental, es la de los animales en zoológicos: leones que duermen muchas horas y gran parte del día caminan de un lado a otro de forma repetitiva sin ningún fin aparente, o nutrias que entran y salen del estanque cientos de veces. Estas alteraciones del comportamiento se observan también en perros.

Los ambientes pobres, al no generar suficientes estímulos no favorecen el sano desarrollo del cerebro; en etapas tempranas esto afecta de manera casi irreversible, limitando las capacidades cognitivas y de aprendizaje.

 

Cómo evitar el aburrimiento y otras conductas negativas

Primero, entender lo antes expuesto. Los perros necesitan espacio, tiempo, interacciones sociales y actividades para desplegar sus instintos, aprender, mantener la mente ocupada; requisitos básicos para hacernos cargo de su vida.

  • Paseos: buscar que los paseos sean largos, con estímulos diferentes (parques, calles transitadas, con perros, niños, en fin), permitiéndole oler, marcar con orina, defecar (con la responsabilidad de recoger), y permitir interacción con otros perros.
  • Interacciones sociales: es un animal social y fue una de las primeras características que lo ligaron a nosotros. Requiere mucho contacto con sus pares, personas, socializar y formar parte de un grupo.
  • Entrenamiento: todas las razas tienen la capacidad de ser adiestradas y educadas, ya que poseen capacidad de aprendizaje; lo que varía es la disposición y capacidad cognitiva. Es muy recomendable tomarse el tiempo para hacer sesiones de entrenamiento, no sólo para que se comporte bien en casa, sino desafiar sus capacidades manteniendo su mente ocupada y fortalecer vínculos con la familia.
  • Juego: es imprescindible en etapas tempranas de desarrollo, ya que es cuando se consolidan muchos controles sociales para la vida adulta, además de ser el remedio más liberador de energía acumulada por falta de actividad.

Enriquecimiento ambiental

Se trata de una técnica que favorece la actividad mental, es un fuerte motor para estimular el aprendizaje. El objetivo es manipular el ambiente de forma que pueda satisfacer sus necesidades psicológicas, permitiendo desplegar sus instintos y conductas aprendidas.

Esta técnica se comenzó a usar en animales de zoológico y laboratorio, se ha extendido a los domésticos e incluso de producción. Se basa en cinco principales aspectos:

  • Alimento “enriquecido”: en el sentido de una terapia ocupacional, en la que el perro pueda concentrar sus esfuerzos en obtener comida o incluso divertirse al hacerlo. Pelotas con perforaciones para meter croquetas, esconder alimento en lugares a los que pueda acceder, premios para ser utilizados durante el entrenamiento, etc.
  • Enriquecimiento de los sentidos: busca que el ambiente en general simule uno natural. Es deseable que coma en campo abierto, donde pueda oler, escuchar y ver otros animales, con alimentos con textura natural.
  • Objetos nuevos: ofrecer juguetes diferentes de manera continua, que no sólo sean masticables, como poner cajas u objetos que pueda trepar, empujar, jalar, que despierten su curiosidad, así como retirar y ofrecer otros, hace que no se habitúe y pierda el interés, que cuente con lugares para esconderse.
  • Enriquecimiento social: desde cachorro acostumbrarle a convivir con perros y personas diferentes; en los paseos es buena forma de lograrlo.
  • Entrenamiento positivo: es parte importante el desafiarlo para motivar el aprendizaje a través de juego y experiencias positivas.  

Existen cantidades inimaginables de entretenimiento canino enfocado al enriquecimiento ambiental; lo que más se adapte a cada caso se verá en la propia actividad del perro, lo notaremos al observar que está dispuesto al juego, se muestra sociable, no muestra signos de ansiedad, duerme las horas normales y se muestra seguro cuando está solo. Lo importante es entender sus necesidades y nuestra capacidad para satisfacerlas.