¿Cuáles son los signos de un perro hambriento?

Al igual que nosotros, los animales poseen un sistema que regula el hambre y el apetito. Este sistema se encuentra a nivel cerebral, a través de una compleja red de vías neuronales que envían información al sistema nervioso central y a los órganos.

 

¿A qué denominamos “hambre”?

Se refiere a la necesidad fisiológica de ingerir alimentos. De forma interna, uno de los principales factores previos al inicio de la sensación de hambre es el descenso en el nivel de glucemia (presencia de glucosa en la sangre), lo cual envía una serie de señales al sistema nervioso central que le indican al cuerpo que necesita ingerir nutrientes.

Hay que destacar que los perros son animales instintivos; si tenemos uno o alguna vez hemos tratado de alimentar a alguno, seguro nos hemos dado cuenta que sin importar si se encuentra escuálido, en su peso óptimo, o un poco pasado de peso, al ofrecerle algo que sea de su agrado siempre será bien recibido por él, esto es debido a que esta especie de manera instintiva come todo lo que se pueda, previendo un momento en que no haya comida; incluso es posible hayamos notado que va y esconde un trozo de comida o algún hueso, esto con las mismas intenciones de guardar alimento para el tiempo en que lo requiera.

Señales de hambre

  • La primera y la más notoria que se puede percibir a simple vista, es si se encuentra muy flaco o se le notan las costillas; un perro en este estado definitivamente pasa hambre y es muy probable que al ofrecerle alimento lo devore de forma inmediata. Aunque también podría deberse a una enfermedad o desequilibrio interno; esto lo sabremos si al darle la ración indicada, aun así no incrementa su peso, lo que significa que es momento en que debemos acudir con el veterinario.
  • En cuanto a su conducta: llora o ladra, si trata de atraer nuestra atención para hacernos saber que necesita comer; si después de alimentarlo cesa esta conducta, identificaremos que tenía apetito, pero debemos tener cuidado en que “no nos tome la medida” para obtener siempre alimento. Por ello lo ideal es mejor ofrecerle sus raciones en horarios regulares en vez de esperar a que el animalito las reclame.
  • Si notamos que el peludo se acerca a su comedero y regresa en repetidas ocasiones; de ocurrir esto en un lapso corto después de haberlo alimentado, hay que comprobar si aumentando un poco la cantidad eso desaparece. Esto puede ocurrir en perros con mucha actividad física o en cachorros.
  • También podríamos observar que come cualquier cosa que se encuentra o incluso hurga en la basura; esto ocurre con mayor frecuencia en perros que han sido adoptados después de haber vivido un tiempo prolongado en las calles, o incluso si tuvieron un hogar, pero fueron descuidados o abandonados por sus dueños.

Debemos diferenciar que dicha conducta esté motivada por el hambre y no por ansiedad, miedo o alguna otra situación que le genere estrés, por ejemplo: separarse de sus dueños.

Cada animal es distinto, varía en conductas y comportamientos. En cuanto a la manera de manifestar su hambre dependerá de experiencias previas, intensidad del apetito, edad, raza, etapa fisiológica (por ejemplo, hembras gestantes), en fin. Cada uno reaccionará de forma distinta, por lo que es importante conocer a nuestra mascota, alimentarla en horarios definidos y con raciones adecuadas a su edad, raza y actividad física.