Bienestar en mi perro o gato viejito

La vejez es una etapa por la que nuestras mascotas también tienen que pasar, y está en nuestras manos tomar en cuenta ciertos aspectos para ayudarles transitar su edad adulta de manera armoniosa. El perro o gato geriátrico es aquel de edad avanzada que presenta algún grado de deficiencia en el funcionamiento de órganos o sistemas a causa del deterioro progresivo por el paso del tiempo.

 

¿Cuantos años son “edad avanzada”?

La progresión cronológica de nuestros amigos peludos no equivale a la humana. De manera general se dice que es de edad avanzada a partir de los ocho años (excepto en razas grandes, que sucede uno o dos años antes), por lo tanto aunado a la edad cronológica se considera el deterioro del cuerpo y será a causa del desgaste natural, pero influenciado por la predisposición racial a ciertas enfermedades, historial previo y estilo de vida.

Las alteraciones que con frecuencia presentan son: deficiente estado de la dentadura y cavidad oral, sobrepeso o disminución gradual de la condición corporal, problemas osteoarticulares, alteraciones en el comportamiento, deficiencias en la visión, problemas genito-urinarios, cardiacos, tumores malignos, entre otros.

 

¿Cómo cuidarlos y brindarles los mejores últimos años?

Prepararlos para la vejez: lo más importante es considerar que la vida que les demos de cachorros y adultos será con la que enfrentarán su etapa final Por otra parte, perros y gatos obesos tienen mayor predisposición a enfermedades o a presentar cáncer si son fumadores pasivos, por lo que es recomendable fomentar una buena salud a lo largo de su vida. 

 

Vigilancia médica: es conveniente que sea más estrecha con el fin de prevenir problemas mayores o detectar y tratar los existentes. Si han sido diagnosticados con algún problema de salud, es conveniente informarnos a fondo al respecto y discutir con el veterinario el manejo ideal.

No medicar sin asesoría veterinaria: la intoxicación más común en perros y gatos es por la administración de anti-inflamatorios por cuenta propia. Esto puede tener letales consecuencias sobre todo en un animal geriatra, en el que su función hepática o renal encargada de metabolizar y eliminar estos fármacos ya puede estar comprometida.

Un ejemplo terrible es el paracetamol o acetaminofén, que causa la muerte en gatos sanos y mucha gente lo administra ignorando esto y creyendo que por usarse en bebés humanos no les hará daño.

Proveerles de ambientes cómodos: cualquier enfermedad será menos molesta en donde puedan desarrollar su comportamiento habitual sin riesgos. Lugares de temperatura y humedad agradables, suaves para poder echarse, higiénicos y protegidos de riesgos.

Brindar una dieta adecuada a su condición física, evitar situaciones de estrés como ruido o personas y animales agresivos y, claro, la atención cariñosa de sus seres queridos.

Es un realidad que nuestros animales no pueden verbalizar sus temores, sin embargo, podemos evitar o reducir el dolor y sufrimiento físico con la asesoría del Médico Veterinario, y lo más importante no dejarlos solos en esta etapa, ya que para ellos somos los seres más importantes de sus vidas.