Cuando se trata de animales, hablemos derecho

Nunca es fácil hablar sobre derechos de los animales, sobre todo al enfrentarse a conceptos que pueden ser tan antiguos y enraizados en el imaginarioNo podemos decir que todo aquel que considere no aceptable o impráctico asignar derechos a los animales es un maltratador, es tan delgada la línea que se dibuja legalmente cuando se modifican este tipo de leyes, que muchos podríamos entrar en complicaciones y debates al respecto.

 

Hablemos de derechos y leyes

Durante muchos años, desde un punto de vista puramente legal, la aplicación del derecho es algo privativo de los humanos, porque nosotros lo creamos y por tanto, sólo podemos legislar y decidir por encima de nosotros mismos. No obstante, no es descabellado aceptar que convertir a otros seres en sujetos de derecho es mucho más complicado de lo que parece, porque debemos entender que las leyes tienen que ser precisas y exactas, por lo que no deben dejar espacio a interpretaciones.

Hablar de “derecho a la vida” o “derecho a la libertad” ha puesto a cimbrar a legisladores de todo el mundo, la creación de derechos y legislaciones para defender a los animales, se ha creado sobre los hechos que les pueden afectar. Es decir, vigilar, prohibir, perseguir o castigar los actos humanos que puedan afectar la vida de aquellos seres, más que otorgarles derechos a sujetos que no pueden ejercerlos, o demandar su coartación.

 

Un proceso largo

Estas legislaciones, claro, tomaron muchísimo tiempo, y aún están en etapas tempranas en México, pero al menos han ido caminando. No legislar durante décadas contra la explotación canina o contra la venta ilegal y descontrolada de mascotas, nos llevó a tener entre tres y cuatro millones de perros callejeros sólo en el área conurbada de la CDMX, lo que nos afecta a todos al tener que gastar millones de pesos al año en la limpieza de las calles, el control urbano de la población canina y la manutención de esos centros de control.

Por otra parte, la falta de legislación en la posesión de fauna silvestre y su función, contribuyó a llevar a especies como el elefante, el oso o al tigre al borde de la extinción, así como a muchos accidentes, algunos incluso fatales, de animales utilizados en espectáculos que reaccionaron conforme a su naturaleza, dentro de una área urbana.

Además, no legislar sobre el maltrato y la tortura, nos cegó a un hecho hoy comprobado: una persona que maltrata y tortura animales, representa un altísimo riesgo para otras dentro de su comunidad.

Acciones, instancias y leyes en pro del bienestar animal  

Las faltas al respeto de las libertades de los animales, así como sus castigos, están esparcidas dependiendo de cómo, quién o bajo qué circunstancia se cometan, en legislaciones como la Ley general de vida silvestre, la Ley general del equilibrio ecológico y la protección al ambiente, la Ley federal de sanidad animal.

También existen varias Normas Oficiales Mexicanas, que van desde la NOM-059-SEMARNAT-2010 (sobre la protección de animales silvestres), hasta la NOM-033-SAG/ZOO-2014 (sobre la forma en que se debe dar muerte -y por qué- a animales domésticos y silvestres), así como códigos penales y códigos civiles locales, además de leyes de protección animal en todas las entidades federativas.

Aunado a lo anterior, ya existen instancias con la capacidad de defenderlos, como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la Secretaría de Salud (SSA) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa); en la CDMX la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a través de la Brigada de Vigilancia Animal, o la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT).

Sin embargo, su actuar y efectividad dependen de muchos factores que comienzan con el mismo que todas las demás: la denuncia.

 

“Seres sintientes que deben recibir un trato digno”

Así como se legisla sobre los animales, no empleamos un derecho a defenderlos, los animales tienen derechos, porque el Derecho, desde el punto de vista moral, ético o jurídico, es una creación humana que podemos modificar de común acuerdo y sólo hace falta que decidamos protegerlos por ley (así como hemos decidido usarlos también por ley). Lo complicado es cómo enterar a ese animal de sus derechos, y cómo podría él mismo exigir que esto se cumpla.

Por fortuna, la legislación mexicana comienza a ponerse a la altura. El lunes 17 se septiembre de 2018 entró en vigor la nueva Constitución Política de la Ciudad de México que otorga un estatuto jurídico a los animales.

En el artículo 13, en el apartado B titulado Protección a los animales, es en donde se les reconoce como seres sintientes que deben recibir un trato digno. Establece que “en la Ciudad de México toda persona tiene un deber ético y obligación jurídica de respetar la vida y la integridad de los animales”, y agrega: “su tutela es de responsabilidad común”.

De acuerdo con el marco legal capitalino, las autoridades deben garantizar la protección y el bienestar de todos los animales, así como fomentar una cultura de cuidado y trato respetuoso hacia ellos.

También se estipula que será la ley quien determine las medidas de protección hacia estos seres en espectáculos públicos y otras actividades, de acuerdo con su naturaleza y características. Además, definirá las conductas prohibidas y las sanciones aplicables por acciones de maltrato y crueldad.

La ley deberá emprender las medidas necesarias para atender plagas y riesgos sanitarios, así como dar facilidades a quienes den albergue y resguarden animales en abandono.

De esta forma, la nueva Constitución Política de la Ciudad de México reconoce a los animales como seres con derechos, merecedores de una vida libre de violencia y malos tratos, en la que siempre impere el respeto y una tenencia responsable.

El cambio está en nuestras manos

Ahora vemos que el trabajo que hoy se ha hecho en este ámbito siempre fue posible, pero hace falta generar más conciencia. Instituciones públicas, civiles o privadas, así como el trabajo de cada ciudadano en su denuncia constante, rescate, protección, queja, seguimiento y señalamiento de los delitos que les afectan, han hecho a los animales seres con una perspectiva mucho más halagüeña para el futuro. Que se siga avanzando en este tema está en nuestras manos.