Mitos y realidades sobre el bienestar animal

El bienestar para animales de compañía, como para fauna silvestre mantenida en cautiverio, está estrechamente relacionado con el bienestar del ser humano; los científicos no sólo hablan de “una salud”, sino de “un bienestar”, y gran parte de la labor en torno al tema se ha extendido a investigadores de todo el mundo y a todas las especies, existiendo publicaciones muy importantes sobre animales de zoológico y de compañía; incluso en los últimos años se ha extendido a los de laboratorio.

En 1965 y a raíz del libro Máquinas animales: las nuevas fábricas de la industria de la agropecuaria (Ruth Harrison, 1964), el Gobierno británico conformó el Comité Brambell para estudiar la denuncia hecha por la Dra. Harrison. De este informe se desprenden dos grandes premisas:

  1. “El nivel de bienestar es un concepto muy amplio que abarca tanto el bienestar físico y mental del animal”, por lo que sus necesidades conductuales no pueden ser ignoradas.
  2. Se decretan las cinco garantías o libertades que señalan:

Los animales no deben padecer:

  1. Hambre, sed o desnutrición;
  2. Enfermedades y lesiones;
  3. Incomodidad física;
  4. Miedo y angustia;
  5. No poder expresar la mayoría de sus pautas normales de comportamiento.

 

 

Definición, algunos mitos y realidades

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), define al bienestar animal como el modo en que estos seres vivos afrontan las circunstancias de su entorno, y podrán hacerlo si están sanos, cómodos, bien alimentados, en seguridad, pueden expresar formas innatas de comportamiento, y no padecen sensaciones desagradables (dolor, miedo o desasosiego). No obstante, es necesario desmitificar algunas aclaraciones:

 

Mito: bienestar significa “estar bien”.

Realidad: tiene que ver con qué tanto se adapta un animal a su entorno; puede decirse si dicho bienestar es bueno, regular, pobre.

 

Mito: el bienestar es algo que provee el ser humano a los animales.

Realidad: el humano sólo puede proveer los insumos necesarios para que se acoplen al entorno.

 

 

Mito: bienestar animal es sinónimo de protección.

Realidad: se les puede proteger sin tenerlos en bienestar, por ejemplo, ofrecerles abrigo ante las inclemencias del clima, resguardándolos; sin embargo, ¿qué pasa si además de ese ejemplar se “resguardan”, por ejemplo, a otros 100 más, todos juntos en un espacio pequeño, sin importar si algunos están enfermos u otros son agresivos? Esto significa que aunque efectivamente estarán protegidos, no estarán en bienestar.

 

Mito: bienestar animal es sinónimo de trato digno y respetuoso.

Realidad: no exactamente. Definir qué es el trato digno y respetuoso para los animales es muy complejo:

  1. Podemos hablarle con lenguaje solemne y respetuoso a un perro, pero si no lo alimentamos, no estará en bienestar.
  2. ¿Cómo definir lo que cada quien considera como “digno”? Para una persona puede serlo si su mascota duerme en interiores, bajo las cobijas de la cama, y para otra se traduce a instalarlo en un patio, pero con casita y lecho.

 

Mito: con darles de comer y limpiar su lugar, están bienestar.

Realidad: para que disfruten de un buen nivel de bienestar deben tener al menos cubiertas las cinco libertades que detallaremos más adelante.

 

Mito: reproducirse es una conducta vital para perros y gatos.

Realidad: en la naturaleza no todos los animales se reproducen, sólo los más aptos. Más bien es vital para estas especies jugar y ejercitarse. Si no pueden realizar estas actividades, presentarán problemas de conducta y sufrimiento severo.

 

Mito: el bienestar animal no se puede medir.

Realidad: existen diversas maneras para medirlo, a corto y a largo plazo. Ya sea midiendo el nivel de hormonas (cortisol) u otros parámetros, como cambios fisiológicos, longevidad o capacidad reproductiva.

 

 

También al evaluar conductas repetitivas que pueden presentar (estereotipias), como el bamboleo en los elefantes, caminar en círculos en los felinos, morderse la cola en los perros, tragar aire en los caballos, arrancarse el pelo en los gatos, entre otras. Si realizan una estereotipia ocasional causada por frustración leve, su bienestar no está comprometido, pero si ocurre durante 5 % del tiempo activo, el bienestar es medio, y si es durante 40 % del tiempo activo, es un bienestar pobre.

Otra manera de medirlo de manera indirecta, es revisar que se les haya provisto de los insumos necesarios para adaptase, es decir, que cuenten con los recursos físicos que requieran. Recordemos que aun teniendo todos los insumos, un ejemplar, por cuestiones propias, podría no estar en bienestar.

 

Las cinco libertades de los animales

 

  • Libres de hambre, sed y desnutrición

Recursos a proveer: debemos ofrecerles comida apta y de calidad. Los perros deben tener horarios de alimentación establecidos, y los gatos comida a libre acceso, además de agua fresca y limpia, en recipientes lavados a diario.

Por supuesto, deberán tener acceso a los insumos; por ejemplo, si un perro que vive encadenado se enreda, no puede beber o comer.

Cómo saber si hay buen nivel de bienestar: si medimos su condición corporal en una escala del 1 al 5 (1 es demasiado delgado, 5 es obeso), deben presentar una condición 3 de 5, notándoseles la cintura, tener un poco de grasa corporal, sin notarse las costillas u otros huesos (excepto si es un galgo), el abdomen hacia arriba (no demasiado), y si se toca el costado, sentir sus costillas al hacer un poco de presión.

Para saber si está libre de sed, debe presentar un buen grado de hidratación; para comprobarlo hay que pellizcar un poco de la piel del lomo y soltarla; una piel deshidratada se verá acartonada y regresará a su posición original lentamente.

 

 

  • Libres de enfermedades y lesiones

Recursos a proveer: hay que vacunarlos y desparasitarlos. De enfermarse, llevarlos de inmediato con el veterinario para que reciban el tratamiento adecuado.

Cómo saber si hay un buen nivel de bienestar: un examen físico general y la prevalencia de enfermedades pueden revelar si esta libertad se cumple.

 

  • Libres de incomodidad física y contar con un ambiente adecuado

Recursos a proveer: deben contar con una cama, así como espacio suficiente para estar de pie y desplazarse, moverse, correr, en un entorno limpio, con adecuados rangos de temperatura, buena ventilación (sin corrientes de aire), sin ruido, con protección ante inclemencias del clima. Además que reciban los rayos del sol por determinados periodos y no deben encadenados.

Cómo saber si hay un buen nivel de bienestar: revisar la condición de piel, pelaje y músculos.

 

 

  • Libres de miedo y angustia

 

Recursos a proveer: debemos hacer que sus condiciones de vida y de manejo eviten el sufrimiento psicológico. No golpearlos, gritarles, usar cadenas de castigo, picos o toques, evitar castigo físico y no vivir amarrados.

Cómo saber si hay un buen nivel de bienestar: es fácil darse cuenta cuando un ejemplar está asustado, ya que se notará en su actitud: orejas hacia atrás, pupilas dilatadas, trata de huir de la situación que lo asusta. Además se pueden realizar pruebas de comportamiento que nos permitan identificar sus reacciones ante personas o ciertos estímulos.

 

  • Libres para expresar conductas naturales

Recursos a proveer: contar con suficiente espacio para moverse y ejercitarse, es decir, no deben estar amarrados ni enjaulados. En gatos, es primordial que dispongan de lugares para trepar y esconderse.

Es fundamental que gocen de la compañía de sus pares, humana y de otras especies con las que hayan sociabilizado. Además el disfrutar del juego humano-animal todos los días; gatos, al menos 20 minutos diarios, perros 40 minutos, es vital.

Cómo saber si hay un buen nivel de bienestar: un examen físico, así como otro tipo de evaluaciones,por ejemplo, clínicas.

 

Es importante reflexionar sobre lo vital que es cubrir estas cinco libertades y darles a nuestros animales de compañía momentos felices, el resultado será que estén en el nivel más óptimo de bienestar y así poder continuar compartiendo muchos momentos más de alegría juntos.