La humanización de las mascotas

Médicos Veterinarios señalan que los perros han creado una conexión con nosotros, decodificado nuestro lenguaje corporal,  y mostrando su amplia inteligencia, pues aprenden velozmente y crean un fuerte lazo afectivo con nosotros; pero es importante tener siempre presente que no son humanos, continúa leyendo y checa por qué. 

 

Antropomorfización de los animales

Hay dos términos importantes en este tema, “humanización” y “antropomorfización”, el antropomorfismo es alusivo a algo que tiene forma humana o es semejante al hombre, por lo que entonces se puede definir como una “atribución de características exclusivamente humanas a las cosas u otros entes”. Pero, ¿por qué antropomorfizamos a los animales? Es parte de la naturaleza del ser humano tender a atribuir características propias a las cosas o individuos diferentes a su especie, por ejemplo, pensar en un objeto o en un animal como si se tratara de otro humano.

Diferentes estudios psicosociales  mencionan que cuando carecemos de relaciones sociales con otras personas puede orillarnos a buscar conexiones con aquellos que no son humanos, las cuales pueden incluso hacer que sustituyamos elementos sociales dentro del núcleo familiar.

 

 

Domesticación

Cuando integramos a un animal al entorno familiar, es común que pase de ser simplemente un animal a una mascota, lo que conlleva que tendrá un nombre y también una participación dentro de las actividades y dinámica familiar. La domesticación ha jugado un papel fundamental para que ciertas especies de animales, tal es el caso del perro, cuya domesticación no se ha establecido del todo en cuanto al tiempo que tiene (hay reportes que hablan de casi 40 mil años de antigüedad, aunque la más aceptada es de 8 mil años).

Con esta especie el proceso ha sido mucho más complejo; recordemos que la evolución de lobo a perro derivó de esta relación, convirtiéndose con el tiempo en una simbiosis con el ser humano, en donde ambas especies han sido beneficiadas. Cabe destacar que la mutación de lobo a perro (desde el punto de vista de la conservación) ha sido un verdadero éxito como estrategia evolutiva; sólo basta ver el número de perros que hay en el mundo en comparación con los lobos (quienes de manera paradójica están en peligro de extinción en prácticamente todas sus variedades).

 

 

Antropomorfización en la consulta etológica

Cuando se hace una clasificación de este tipo de trastornos del comportamiento (antropomorfismo) es el resultado de analogías hechas a partir de la psiquiatría y la psicología humana, lo cual nos lleva a un par de “trampas” en su interpretación se puede decir que:

  1. Cuando hablamos de antropomorfismo en la interpretación de algún comportamiento implica, necesariamente, el conocimiento del repertorio normal de conductas de cierta especie.
  2. No hay que pasar por alto que incluso los estudios de comportamiento animal, tienen una carga de antropomorfismo debido a la extrapolación de términos (a veces indiscriminada) de psicología, en muchas ocasiones sin tomar en cuenta la escala filogenética (desarrollo evolutivo) de dicha especie con respecto al ser humano y solamente se considera el contexto.

 

Consulta a un especialista

Una vez que el etólogo clínico forma un criterio basado en conceptos científicos sobre la normalidad en el comportamiento, es  muy importante que ponga en consideración el riesgo que implica una humanización exacerbada, en donde debe evaluar el bienestar e integridad física y psíquica, tanto del dueño como del animal

El propietario puede no tener claro el contexto en el que se presentan los episodios, dando explicaciones en las que atribuye un razonamiento del animal del cual éste no es capaz, como por ejemplo: “El perro mordió al niño porque pensó que lo iba a lastimar”; “Me mordió porque estaba enojado conmigo, ya que ayer le grité muy feo”; “Cuando regreso a casa veo que los colchones de los sillones están destruidos, hay orines y heces en toda la casa, pero cuando volteo a ver a la perra, sé que ella sabe que hizo mal”.

 

 

El perro es una especie que se ha especializado en “decodificar” el lenguaje corporal humano; es un animal complejo, de naturaleza social, y entiende que tiene diferentes relaciones con diferentes personas y también con miembros de su misma especie, pero no es el único. Existen también casos en que especies de alta capacidad cognitiva, en particular los loros africanos (Psittacus erithacus) o las cacatúas (como la cacatúa de penacho amarillo o Cacatua galerita) pueden sufrir de trastornos complejos de comportamiento por el mero hecho de habitar en ambientes pobres. En este caso, es relativamente común escuchar a sus dueños comentar: “Es tan limpio que se arranca las plumas cuando se acicala”; esto significa que humanizan y desvirtúan el  concepto de limpieza, sin entender que el origen del problema es muy diferente al que piensan que lo provoca.

Por lo tanto, es responsabilidad del etólogo clínico y del Médico Veterinario en educar sobre este tema, en donde el dueño o futuro dueño de un animal no se haga falsas expectativas acerca de su comportamiento, donde definitivamente se debe dejar en claro que un animal no es un humano, lo cual no significa de ninguna manera que se minimice la capacidad que tiene de aprender o de establecer con él un lazo afectivo.

 

Recomendaciones para evitar humanizar a nuestros animales

  • Educarnos, leer y aprender sobre el comportamiento de los animales a nuestro cuidado.
  • Consultar con auténticos expertos en comportamiento animal. 
  • Hacer analogías NO es antropomorfizar.
  • Es correcto no humanizar el comportamiento que tenga, pero esto tampoco significa minimizar sus capacidades.
  • Tengamos en claro lo normal de lo que no lo es, tanto en el ambiente, la edad, la especie y la situación en la que se presenta un episodio por el cual acudimos a consulta.

Sin comentarios

    DEJA UNA RESPUESTA