Frida y Sarah, un caso para reflexionar

El pasado mes de julio de 2018 se registró un desagradable caso ante la Defensoría Animal A. C., con respecto a perritos capturados. Vecinos de un Municipio del Estado de México denunciaron la presencia de una camioneta oficial municipal que se estaba llevando a los perros de su cuadra con uso de violencia injustificada, había perros  sin hogar y otros que sí tenían dueño, la mayoría estaban esterilizados y vacunados por los vecinos gracias a sus propios recursos.

En la captura de los canes, los individuos inculpados no distinguieron entre perros con dueño o callejeros, incluso se declaró que habían entrado a propiedad privada para capturarlos, fue un operativo lleno de irregularidades y  violaciones a las norma federales y al convenio aún vigente de Bienestar Animal del Estado de México, el cual prohíbe la captura de animales si no está justificada plenamente.

 

 

Ilegalidad, injusticia y horror

Representantes de la Defensoría Animal, detectaron que no se contaba con un centro de control oficial (antes llamado antirrábico), pues no tenían permiso alguno y operaban clandestinamente, usando por años recursos públicos asignando el basurero municipal como centro de matanza de miles de animales, sin un solo veterinario, los recolectores de basura eran quienes se encargaban de dar muerte de formas crueles -que por respeto no mencionaremos aquí-, pero que además se consideran delito en el Código Penal.

Después de revisar el caso, la Defensoría Animal presentó una denuncia ante la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, quienes al corroborar las condiciones clausuraron  el predio y al aseguraron a los animales que quedaron capturados. Desafortunadamente, los perritos inocentes capturados un par de días antes ya habían sido asesinados, a pesar de que la Norma Oficial Mexicana 042 SSA plantea la obligación de observarlos al menos 10 días.

 

Las vidas que se pudieron salvar

 

La muerte de tantos perritos que habían sido capturados y terriblemente asesinados  no podía ser en vano, por lo que se realizaron todas las acciones posibles para rescatar a los once perros que aún quedaban dentro y seguían sucios, sin comer, deshidratados y desesperados; la mayoría de ellos habían sido capturados, otros entregados por sus propios dueños para ser eliminados, perros de raza y mestizos sufriendo por igual.

Entre estos sobrevivientes estaban Sarah y Frida, dos preciosas y amigables perras de raza Dóberman, junto a otros nueve inocentes animales a quienes tenían contemplado matar ese mismo día. Fue así que Defensoría Animal los recibió, ¡y se percataron que Frida estaba preñada! Sus “dueños” la habían entregado, sabiendo que estaba a punto de parir; sorprendentemente ella había retrasado su parto por las indignas condiciones en el antirrábico, parecía saber que no era lugar para sus bebés, pero una vez que estuvo dentro de la transportadora en camino al santuario, dio a luz a dos cachorros, pero que tristemente no sobrevivieron.

 

Conciencia  y responsabilidad

No es nuevo el tema de la sobrepoblación de perritos en nuestro país, poco se ha avanzado en la conciencia social, y se toma a la ligera el abandono y la crueldad, se difunde poca información sobre campañas de esterilización y la gente no investiga por sí misma. Esto sólo genera maltrato y sufrimiento para los animales.

Hoy son cientos perros y gatos, sin distinguir raza, tamaño ni edad, a los que no les espera un buen final. Sin embargo, Sarah y Frida, son muy afortunadas: fueron rehabilitadas física y conductualmente, esterilizadas, vacunadas y dadas en adopción en hogares maravillosos que las aman y las respetan; ellas son felices y son la prueba de que todo ser vivo merece serlo.

Urgen cambios contundentes para cambiar la historia de los animales desprotegidos, todos podemos elegir ser parte del problema o de una solución, promovamos la adopción, la esterilización, evitemos el abandono y denunciemos el maltrato.