¿Las aplicaciones sustituyen a mi veterinario?

Durante la primera mitad del siglo XX, y con el constante interés de la población mundial de estar informada (muy lejos quedó la imprenta creada por Johann Gutenberg a mediados del s. XVI), se incrementó el número de lectores ávidos de conocimiento. Con los grandes temas de libros y periódicos llegó un buen número de revistas especializadas en muy variados temas, y que iban dirigidos a determinados sectores de la población.  

Así surgieron desde publicaciones dedicadas al campo o la construcción, hasta especializadas en temas marítimos y muchos otros. Dentro de estos magazines dio inicio una nueva idea: hacer por cuenta propia aquellas tareas por las que se tenía que pagar, a la par de obtener las herramientas necesarias para cubrir la falta de conocimiento en el ramo y que nos ayudaran a ahorrar.

Entonces aparecieron en el mercado las revistas de “hágalo usted mismo”, una forma del anticapitalismo con el fin de realizar labores por las que se contrataba a alguien. Desde construir una alacena hasta una casa de madera, hacer arreglos de plomería, electricidad, jardinería, hasta el cultivo de hortalizas, mecánica automotriz, entre otras, casi para cualquier tema existía una revista de este tipo.  

Y llegaron las apps

Antes de ellas existieron programas para computadoras gracias a los cuales se podían descargar desde libros y muchas otras cosas más. Una vez que se descargaron los primeros programas para equipos móviles en el año 2008, dio inicio este creciente boom de las aplicaciones, cuya abreviatura en inglés es app y que son, por así decirlo, una muy sofisticada forma de “hágalo usted mismo”.  

Actualmente, sobre todo en jóvenes, es de lo más normal usar este tipo de herramientas para solicitar un transporte (en lugar de parar un taxi en la calle), comprar los boletos para un evento o viaje, informarse sobre cómo limpiar una chamarra de gamuza o hacer desde el platillo más simple hasta el más sofisticado, así como diversión y entretenimiento. También existen apps para la mayoría de las profesiones, y el área médica no es la excepción.  

Aplicaciones para mascotas

Estas apps se encuentran creciendo en forma exponencial, impulsadas en primer lugar, porque los animales de compañía han tomado por asalto nuestros hogares y nuestro corazón. Queremos a nuestros peludos y por eso deseamos estar informados de la historia de la especie, la raza que tenemos o deseamos adquirir, sus requerimientos de espacio, higiene, alimentación y, por supuesto, enfermedades. Existe suficiente literatura y es tan variada que cubre y sobrepasa nuestra necesidad de conocimiento, aun para el más exigente sobre temas como:

Alimentación: es en este ramo donde quizá más se aprecia esta diversidad. Se puede encontrar información nutricional de, prácticamente, todos los animales, sobre todo perros, y sus necesidades particulares, ya sea un pequeño Chihuahueño o un San Bernardo, así como todas sus etapas de vida. También de aquellas otras queridas mascotas, como un canario o un cerdo vietnamita. Asimismo podemos encontrar datos sobre alimentos no tradicionales, como la holística e incluso muy de moda comida cruda biológicamente apropiada o BARF (biologically appropiate raw food), el equivalente en nutrición al “hágalo usted mismo”.

Salud: no se escapa de esta oleada de información interactiva. Ya podemos informarnos de forma adecuada sobre cómo bañar a nuestras mascotas; cómo educarlas para que no sucedan “accidentes” (micción, defecación) en casa, que es la causa número uno de abandono; de las enfermedades que pueden padecer; los signos que pueden sugerir esta o aquella enfermedad; además de la forma de diagnosticar y, en algunos casos, su tratamiento. Incluso sobre la interacción con ellas en nuestra ausencia, pudiendo monitorearlas y hasta alimentar a distancia.  

Limitaciones de las apps

Sin embargo, si a nuestra mascota le han diagnosticado una enfermedad, sobre todo una que requiera de monitoreo constante (como epilepsia o diabetes), es preferible conocer a fondo todo lo relacionado a ella. Para eso es muy importante tener la precaución de asistir al Médico Veterinario para que haga un diagnóstico acertado, y sólo hasta que tengamos el diagnóstico definitivo buscar las alternativas terapéuticas.  

Es aquí donde podemos hacer un excelente trabajo de la mano del veterinario en el manejo y seguimiento de la afección. Un propietario informado y consciente seguirá las indicaciones adecuadas una vez discutidas con el clínico, involucrando a la familia; como ejemplo sería el manejo de la obesidad, en la cual todos en casa deberían estar comprometidos. Existen incluso grupos de ayuda o clubes a los cuales podemos acercarnos a más personas que atraviesan la misma problemática con su animal de compañía.  

¡Cuidado! Toda esta capacidad de información no es totalmente inocua: hay que tener cuidado hasta dónde podemos llegar con estas apps. Es cierto que muchas nos permiten llevar una vida más plena, con un alto valor que le damos actualmente a nuestra individualidad, pero el ir demasiado lejos o no guiados puede llevarnos a fracasar en la salud de nuestros pequeños.

Si bien los casos como la alimentación o la elección de la dieta tal vez no tengan mayor relevancia, tratándose de una enfermedad es distinto: puede llevarnos desde un mal diagnóstico hasta empeorar su salud o incluso a perderlas.  

A tomar en cuenta

El uso de las apps para mascotas es fascinante, ya que suelen ser amigables, interactivas y muy educativas, pero debemos de tener cuidado al creer que sólo con usar nuestro celular resolveremos todas las problemáticas. Aún no es posible tener un Hipócrates que sustituya al especialista en el área, pero ahora más que nunca podemos médico y propietario en conjunto compartir información sobre la enfermedad de nuestra mascota, tomando decisiones bien informadas.

No hay que pasar por alto que las aplicaciones, así como las páginas web, dependen de que lo que se inscriba en ellas sea verídico y ético. Debemos reconocer que en este mundo que cada día cambia más rápido hay que ser muy cuidadosos en las decisiones que tomamos para con nuestros queridos amiguitos, tal vez por eso los queremos cada día más: ellos representan esa piedra inamovible de estabilidad, son nuestra roca emocional.

Naveguemos con cuidado y tomando las decisiones pensando, en primer lugar, en el bienestar y la salud de nuestro animal de compañía. A veces por ahorrar dinero, otras por la soberbia de querer encontrar la solución a todos nuestros problemas en la red, e incluso por la desesperación de no ver mejora en nuestro animal de compañía o si tiene un pronóstico fatal, queremos tomar en nuestras manos su diagnóstico y tratamiento; no olvidemos que así como con nosotros mismos, la automedicación es de alto riesgo.  

Siempre es bueno el estar informado sobre los requerimientos de nuestras mascotas y ahora más que nunca acceder a este conocimiento está al alcance de la mano, pero todo en la vida tiene un límite y los límites son protectores.