¿Por qué cambian de piel?

Seguramente has escuchado que los reptiles mudan su piel periódicamente a medida que crecen.

Resulta que se trata de una de las características más comunes entre estas especies, y sus escamas. Esta cobertura es la que hace posible su vida en la tierra, ya que protege su piel contra la evaporación y la mantiene húmeda, pues los reptiles no tienen glándulas en la superficie.

Todos los reptiles crecen de manera continua, aunque mucho más lentamente a medida que su edad avanza. Conforme crecen, sus escamas se hacen más grandes; y en vez de producir escamas nuevas, mudan su piel y las reemplazan por otras de mayor tamaño.

Este proceso se denomina ecdisis.

La forma en que los reptiles y algunos anfibios mudan su piel es variable. Algunos la cambian por completo, como las serpientes, que crean una abertura en la piel vieja, en la zona de la cabeza, y simplemente se salen de esta “funda”, dejando atrás la piel en una sola pieza.

Otros lo hacen en parches o  desprenden escamas individuales. En las tortugas terrestres, por ejemplo, las escamas viejas quedan adheridas a las nuevas, de modo que se forman los anillos de crecimiento del caparazón, aunque no se puede determinar la edad de una tortuga contándolos.

Los reptiles en cautiverio no escapan a este proceso natural de renovación y crecimiento, de modo que verás cómo tu mascota cambia su piel varias veces a lo largo de su vida.

Cuando los reptiles son jóvenes crecen más rápido y mudan la piel más a menudo que los adultos. Si las condiciones de salud, alimentación, temperatura y humedad (ambiente en el terrario) son adecuadas, este cambio puede producirse tan seguido como una vez al mes, según la especie.

¿Tú has sido testigo de este proceso de la naturaleza?