¡Un entrenamiento divertido!

Todo aquello que queramos enseñarle a nuestro perro, debe ser de forma divertida.

Los perros se guían por las expresiones faciales y corporales, por tonos de voz, entienden por fonética y no sinónimos; podemos obtener mayor atención si usamos una voz aguda y alegre. Si nos movemos de un lado a otro, brincamos y no nos quedamos estáticos o rígidos, así como también si gesticulamos como cuando estamos felices, él podrá distinguir cuando estemos contentos, enojados o tristes, por lo que una buena actitud ayudará a obtener una mejor respuesta de su parte.

Aprender algo y de forma divertida causa un tipo de estrés que estimula a mantenerse alerta y a la expectativa “del juego” y de lo que pueda suceder. Para no aburrirlo o saturarlo de información, practiquemos obediencia por periodos cortos de tiempo y descanso entre ellos para consolidar el aprendizaje. Cada can tiene un tiempo de atención distinto, pueden ser segundos o un par de minutos, y conforme crezca se puede aumentar el tiempo de práctica.