Envejecimiento social y los animales de compañía

Solemos tener la idea social de relacionar al envejecimiento con las canas, la artritis, la pérdida de la vista y el oído, el dejar de trabajar, entre otras cosas. Aunque se habla en términos políticamente correctos sobre los adultos mayores, éstos son segregados, incluso mal vistos y no comprendidos. Los animales de compañía quizás tengan otros estigmas que asumimos erróneamente, derivados de nuestra poca comprensión y aceptación del proceso de envejecer, por lo que nuestro modelo social les afecta igualmente (ageism o viejismo).

Aunque también desarrollan canas, enfermedades articulares y problemas sensoriales, parecen tolerar mejor el envejecimiento, sin luchar contra él para mantenerse incluidos (hay animales de trabajo que incluso son desechados cruelmente al “jubilarse”). Por fortuna en ciertos sectores cada vez hay más conciencia y benevolencia para ellos, lo que justifica una buena atención geriátrica.

Tomar en cuenta y cuantificar las reservas fisiológicas, sopesar las circunstancias que rodean al deterioro para entender la reserva homeostática (el delicado equilibrio interno con el medio ambiente), nos demuestra la vulnerabilidad de los individuos envejecidos, que casi siempre tienen varias enfermedades a la vez (polipatología o comoibilidad).

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