Orion: cazador cazado Pt. II

Algunos narradores antiguos contaban que Artemisa, diosa de la cacería, estaba enamorada de Orión, por lo que al morir el mancebo y para recordarlo todas las noches, lo envió a la bóveda celeste bajo la forma de la constelación que lleva su nombre. Sin embargo, Apolo también mandó a los cielos a Escorpión, el cual sigue persiguiendo cada noche al magistral y atractivo cazador.

Dedicado a la cinegética, Orión tenía una gran jauría de canes especialmente aptos para esta actividad, pero su perro favorito, por ser el que más lo amaba era Sirio, el líder de la manada. Cuando murió su dueño, el fiel Sirio estaba tan abatido e inconsolable, que pronto murió de tristeza. Zeus, el rey del Olimpo, se maravilló del inmenso amor de este can por su amo y premió su lealtad convirtiéndolo en 147 estrellas que forman la constelación del Can Mayor. El astro más importante de esta constelación recibe el nombre de Sirio, en memoria del fiel perro, y es la estrella más brillante y hermosa que puede verse desde la Tierra.

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