Lobero irlandés, el más leal de los perros

El Lobero irlandés o Irish Wolfhound es un perro de extraño aspecto, alto, barbudo, aparentemente desgarbado, de aspecto lupino pero leal, de ojos dulces y profundos. Pertenece a la familia de los Greyhound, es alerta, valiente y nada agresivo. Cariñoso y confiado por naturaleza, es un magnífico compañero. Su nombre celta es Cú Faoil (cú significa bravura).

Historia

Los primeros registros datan del año 273 a. de C., cuando los celtas saquearon Delfos en Grecia y lo usaron en la guerra. Después se usó para caza y combatir lobos en Irlanda, y cuando éstos desaparecieron, casi se extinguió la raza en 1800, lo cual empeoró con la hambruna ocurrida a mediados de siglo. Treinta años después se rescató al cruzarla con Borzoi, Lebrel escocés (que es muy parecido) y Gran Danés.

Las historias sobre su lealtad son muy conmovedoras. Una de ellas cuenta que un Lobero de Aughrim peleó al lado de su amo, un caballero irlandés. Al ser ultimado en batalla, permaneció a su lado por seis meses, dejándolo sólo para buscar alimento. Cuando llegaron los soldados meses después, el fiel Lobero, resuelto a defender los restos de su amo, los atacó, pero fue abatido. Pero la historia más famosa es la de Gelert, un Lobero del siglo XIII que pertenecía al príncipe Llywelyn de Gales. Un día, éste encontró sangre cerca de la cuna de su primogénito y al perro con el hocico sangrante. Pensando lo peor, lo diezmó con su espada y su aullido hizo llorar al bebé, que se encontraba vivo y a salvo, y a un lado, un lobo muerto. Por equivocación lo mató y se dice que nunca volvió a sonreír de nuevo. Historia similar a la de Guinefort, quien incluso fue santificado.