Disfunción cognitiva: mi perro es viejito

Es importante decir que los signos no siguen un patrón en cada caso, ni que la vejez necesariamente atraviesa por esta situación. Sin embargo, es frecuente y vale la pena que sepamos identificarlos para mejorar la calidad de vida de nuestros compañeros. Desorientación. Comúnmente vemos que los perros comienzan con un desconocimiento de su entorno, incluyendo a su familia; a veces no reconocen a la persona y se muestran temerosos cuando se les llama; auténticamente desconocen el lugar, se desplazan con claras señales de miedo (la cola metida entre las patas, por ejemplo); desorientados, no saben a dónde moverse, se quedan quietos como pensando, incluso se han visto casos en los que intentan huir sin causa aparente. Pérdida de memoria. Además de la desorientación, es claro que se les olvidan algunas órdenes y palabras que asociaban, por ejemplo, con un paseo, o lo que antes les motivaba de sobremanera ahora parece no importarles. La realidad es que simplemente ya no asocian la palabra con nada, y las experiencias que antes eran placenteras carecen de sentido ahora.

Esta situación puede verse de manera aislada o poco frecuente al principio, al ser una condición que empeora con el tiempo esta frecuencia e intensidad de los signos se verán incrementadas.Ansiedad. El encontrarse desorientado y con fallos de memoria intermitentes, es probable que le genere un estado de ansiedad: irritabilidad, signos de miedo, agresividad, pueden ser señales. Quizás comience a orinarse y defecar en lugares donde ya no lo hacía, lloriquee sin causa aparente, se esconda, destruya cosas, o pareciera que “tiene una regresión y se porta mal”. La ansiedad y la intensidad de ésta es la que genera una serie de conductas que normalmente no observábamos.

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