Los supercampeones… de la nariz

Si bien aún no se sabe a ciencia cierta cómo los perros “separan” unos olores de otros hasta quedarse con el aroma particular que les sirve para identificar una sustancia, es un hecho médico que algunos, con el correcto adiestramiento, detecten cambios en los olores que despide un diabético justo cuando comienza a tener un ataque de hipoglucemia o de hiperglucemia (niveles elevados de azúcar).

En la última década, investigadores y entrenadores han puesto a prueba la capacidad olfativa de diversas razas para la detección de enfermedades humanas. En 1989, la revista médica The Lancet publicó un artículo sobre una mujer que acudió al médico después de que su perro se mostrara inquieto e interesado en una mancha que ella tenía en la pierna, que resultó ser un melanoma maligno en fase temprana. A este se le sumaron historias similares hasta que un grupo de científicos y expertos pusieron sobre la mesa la hipótesis de que los perros son capaces de detectar la aparición de ciertos tipos de cáncer. Se basaron en estudios que señalaban que durante el proceso de formación de un tumor, las células malignas despiden compuestos orgánicos volátiles que los perros son capaces de identificar en la orina, el aliento y el sudor de las personas.

En el primer estudio, publicado en septiembre de 2004 en la revista British Medical Journal, los perros fueron capaces de identificar cáncer de vejiga en 22 muestras de orina de un total de 54. El nivel de fiabilidad aumentó en un segundo estudio y más tarde otras investigaciones realizadas en Japón, Estados Unidos e Israel, ampliaron el espectro de posibilidades: perros igualmente capaces de distinguir cáncer de próstata en muestras de orina, cáncer de pulmón en el aliento y cáncer de colon en muestras de heces. En el caso de la diabetes tipo I, Claudia aclara: “No es que el perro detecte los niveles de glucosa, sino que cuando el cuerpo entra en un estado de hipoglucemia, detecta los compuestos orgánicos volátiles que libera. Aunque algunos autores dicen que los perros detectan sólo un componente (el cortisol), también liberamos otros compuestos orgánicos volátiles que dicen muchas cosas al perro”.