¡No pierdas el olfato!

La aspergilosis canina es una infección no común causada por los hongos sistémicos del género Aspergillus, los cuales fueron descubiertos en 1729 y se les ha relacionado con enfermedades en mascotas desde 1829. Estos microorganismos tienen un papel importante en los procesos de descomposición del suelo y para sobrevivir no dependen del parasitismo del hombre ni de los animales. Son grandes productores de pequeñas esporas y suelen encontrarse en la composta, en establos y corrales, por lo que si nuestra mascota suele andar por dichos lugares o si pasea en un lugar donde haya excretas de caballos y bovinos podría verse infectada.

La aspergilosis se desarrolla con mayor frecuencia en razas dolicocéfalas (como el Collie o el Borzoi, donde la distancia de la punta de la nariz a la base de los ojos es mayor que de la base de los ojos a la nuca), siendo los involucrados de producirla el Aspergillus fumigatus, Aspergillus terreus y Aspergillus deflectus. En esta enfermedad se afectan principalmente los tejidos respiratorios y producen lesiones granulomatosas (en forma de coliflor), y se diseminan por vía sanguínea a otros órganos como el hígado.

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