Aspergilosis: ¿asper qué?

Incluyen anorexia (pérdida del apetito), letargia, depresión, y descargas nasales crónicas inicialmente serosas (líquidas transparentes), que se tornan purulentas y hemorrágicas. También se presenta tos, estornudos y palidez en las membranas mucosas. Puede haber fiebre e inflamación de la conjuntiva ocular o conjuntivitis, incluso vómito y diarrea que conducen a la deshidratación. Se han documentado casos aislados de osteomielitis (infección en los huesos) o de discoespondilitis local (infección del disco intervertebral) sin otra afección orgánica. En casos raros, la infección puede erosionar a los huesos del cráneo que forman a la cavidad nasal y producir signos de enfermedad del sistema nervioso central. Comúnmente se encuentran áreas necróticas y granulomas en los pulmones y el intestino.

La manifestación más común de la aspergilosis es la infección nasal, la cual se presenta en perros jóvenes o de edad media, y con mayor frecuencia en los machos. Para obtener un diagnóstico acertado se deben realizar varias pruebas (como rayos X, rinoscopia y química sanguínea), ya que la aspergilosis nasal puede ocasionar una destrucción del tejido de los cornetes nasales.

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