Gatos: el olor de la comida

Como es bien sabido, el gato es muy selectivo con respecto al alimento que consume y uno de los  puntos determinantes de la palatabilidad de la comida es el olfato, por eso a veces no nos explicamos por qué rechazan la comida. Para entenderlo mejor, debemos de considerar que su nariz es altamente sensible a los componentes nitrogenados que se encuentran en alimentos rancios o contaminados; por ello en ocasiones un alimento que para nosotros huele bien, para nuestros gatos no y lo rechazan.

Cualquier condición que disminuya o interrumpa la capacidad olfativa de los mininos, disminuirá a su vez el consumo de alimento. Por ejemplo, la rinotraqueitis viral felina (una enfermedad viral muy contagiosa entre gatos que ocasiona signos oculares y respiratorios), puede hacer que sufran congestión nasal debido a una gran cantidad de secreción nasal, lo que hace que el gato disminuya su consumo de alimento a pesar de no perder el apetito.

La relación tan estrecha entre estos dos sentidos no se limita a lo anterior; la posición anatómica de la boca y la nariz permite que las papilas gustativas situadas en la lengua respondan a los sabores, y esta información también se transmita vía nerviosa al lóbulo olfatorio del cerebro tras la percepción olfativa de la sustancia ingerida. Por eso la industria alimentaria de mascotas toma en cuenta todo lo anterior y realiza esfuerzos continuos para desarrollar sabores cada vez más agradables para los felinos.