¿Genética en perros policía?

Durante los primeros meses de vida, la estimulación neurológica puede optimizar su desarrollo.  Konrad Lorenz, zoólogo y etólogo austriaco, había descubierto en 1935 que las crías de los gansos seguían a su madre poco después de nacer, creando un vínculo importante y convirtiéndose en un patrón permanente. Por ello al eclosionar los polluelos y detectar a un ser vivo grande (incluso un humano) se producía un apego, a lo cual Lorenz llamó imprinting o impronta genética.

En el caso de los caninos, el primer periodo de desarrollo neurológico inicia el tercer día de vida y finaliza el día 16°. Al nacer, sus ojos y canales auditivos se encuentran cerrados y sólo son capaces de oler, mamar y arrastrarse hacia su fuente de alimento y calor; su temperatura corporal aún depende del contacto cercano con su madre y hermanos. Sin embargo, se ha demostrado que si una vez al día se retiran de su madre por tres minutos, durante los primeros cinco a 10 días de nacidos, se produce un descenso en su temperatura por debajo de la normal, lo cual estimula su sistema hormonal y pituitario. Los cachorros sometidos a esta estimulación temprana, al llegar a la edad adulta son más capaces de resistir el estrés que aquellos que no fueron expuestos. Los científicos, basados en electroencefalogramas, coinciden en que la estimulación temprana otorga un aporte real en el desarrollo de los cánidos.