Perros excepcionales: un fiel compañero

De la antigua Grecia ha llegado hasta nuestros días la narración de un hecho que se dio en tiempos del rey Pirro (318-272 a. de C.), monarca del Epiro, región famosa por sus enormes y feroces canes. Así pues, se cuenta que unos hombres malvados dieron una terrible muerte a un pobre esclavo, quien había sido defendido con gran bravura por su fiel perro, el cual no pudo evitar el fatal desenlace. Tratando de proteger a su amo, el animal había sido gravemente herido por los criminales y era tan lamentable su estado, que el rey Pirro se compadeció de él y lo adoptó. A pesar de las indagaciones realizadas no se pudo dar con los asesinos.

Muy pronto el can se restableció y se convirtió en un inseparable compañero del belicoso monarca del Epiro, acompañándolo a muchas de sus batallas. En cierta ocasión, cuando estaba a punto de estallar una nueva guerra, Pirro pasaba revista a sus tropas y como siempre su leal perro permanecía junto a él. Entonces, inesperadamente, el can se abalanzó y atacó ferozmente a un par de soldados y fue tal su encono y su furia en contra de aquellos hombres, que el monarca dio instrucciones para que los interrogaran sobre tan extraño hecho.

Los canallas terminaron confesando que ellos habían asesinado al esclavo que había sido dueño del perro, el cual los había reconocido como los perversos atacantes de su antiguo y querido amo. El rey Pirro ordenó que los culpables fueran descuartizados.

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