El beagle, un perro obstinado

Similar a su primo el Basset Hound, también tiene fama de obstinado. Es muy importante que nunca le permitas andar sin correa, mucho menos en la calle: recuerda, sigue a su nariz. Finalmente, si bien avisa del peligro, no es un perro de protección: lo más probable es que si detecta a un intruso, lo atacará a morir… de lengüetazos.

Dicen los expertos que así se traduce el pensamiento del Beagle: “Si me gusta, es mío. Si está en mi hocico, es mío. Si puedo quitártelo, ¡es mío! Si puedo tenerlo un poco más, es mío. Y si es mío, nunca será tuyo de ninguna forma, porque si estoy masticando algo, ¡todos los trocitos también son míos! Es más, si parece que es para mí, adivinaste, es mío. Incluso si lo vi primero, o si estás jugando con algo y lo olvidas, claro que es mío… Pero si está roto: entonces es tuyo”.