Poodle: una historia de belleza

El Caniche o Poodle merece una atención especial en cuanto a la evolución de la apariencia que se ha buscado de este can a través de la historia, pues probablemente en ninguna otra raza se hace más estética que en este maravilloso can, el cual empieza a ser retratado en Alemania a partir del siglo XV, por lo que se intuye que es de origen netamente germano.  Con respecto al arreglo de su pelaje, la costumbre de rasurar ciertas partes del cuerpo del animal obedeció, en un principio, a facilitar el trabajo de estos perros, que tenían como actividad principal ayudar a cobrar patos una vez que los cazadores los habían abatido.Los canes tenían que meterse constantemente al agua helada y su largo, rizado y denso pelaje al mojarse, les impedía moverse y nadar con soltura y rapidez, por tanto, los dueños empezaron a eliminar el pelo que no era estrictamente necesario, dejándolo largo sólo en ciertas zonas que
consideraban vitales, tales como articulaciones, tórax y riñones, para protegerlas del intenso frío.

Cuando los franceses se enamoraron de la raza y ésta se hizo una de las favoritas de la nobleza gala en los siglos XVII y XVIII, la estética de estos animales rayó en lo ridículo, pues su abundante pelo facilitaba que se hicieran con él los más diversos, extraños y fantásticos arreglos, al grado de imitar el peinado de sus dueños. Tal vez las cosas no han cambiado mucho desde aquel entonces, ya que incluso desde hace décadas se tiñe el pelo de algunos ejemplares de esta raza para que combinen con el vestuario de sus amas.

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