Belleza canina en la antigüedad

No es una exageración decir que el hombre desde hace miles de años ha procurado embellecer y distinguir a sus amados perros, ya que una prueba contundente de ello son los collares con los que se engalanaba a estos animales desde la Antigüedad (y probablemente desde la Prehistoria), pues independientemente de la utilización de estos implementos para controlar a los canes o para proteger el cuello de los mismos contra las agresiones de otras bestias, existen evidencias que indican que en muchas ocasiones se les ponían simplemente para embellecerlos.  Así pues, no son raras las representaciones del antiguo Egipto en las que se ven a perros con preciosos listones amarrados al cuello. Lo mismo sucede en el arte de las antiguas civilizaciones asiria, persa, griega, romana y china, sólo por mencionar algunas. Amén del descubrimiento, en sus respectivas latitudes, de varias de estas piezas, algunas de ellas muy hermosas.

Con respecto a los perros de pelo abundante y muy particularmente a los de pequeña alzada, utilizados desde hace siglos como animales de compañía por los aristócratas de todos los tiempos, era necesario mantener su pelaje en perfectas condiciones para que resultaran deliciosamente atractivos y al mismo tiempo servir de prueba palpable del alto estatus de sus amos. Algunas razas de este tipo de perros fueron muy apreciadas en el extremo Oriente, es el caso del Pequinés, el Shih Tzu y el Chin japonés. Mientras tanto, en Europa fueron criadas con esmero distintas razas de bichones, es decir perros miniatura, de pelo largo y por lo regular blancos o de color muy claro, tales como el Maltés, el Bichón Frisé, el Cotón de Tulear y el Lowchen.

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