Limpios de nacimiento: gatos

Cuando se acicalan, los mininos humedecen sus patas con saliva, esto les ayuda a retirar las partículas de polvo o suciedad que pudieran tener en la piel y el pelo. Se limpian cuidadosamente la carita, la nariz y las orejas; al pasar las manos por sus mejillas, además de asearse, estimulan la secreción de feromonas faciales que se asocian con la sensación de bienestar. Para los gatos, el acicalarse es todo un ritual placentero en el que pasan su lengua una y otra vez por cada parte de su cuerpo y gracias a su inigualable flexibilidad, alcanzan cada rincón y recoveco de su peluda
anatomía.


La lengua de esta especie funciona como un cepillo de limpieza profesional, ya que su superficie está dotada de una gran cantidad de papilas cornificadas (a manera de púas) que ayudan a desenredar, sacar el pelo desvitalizado y quitar partículas extrañas. Considerando estas características, no cabe duda de que los felinos están naturalmente equipados para verse muy pulcros.