¿Cómo noto la torsión gástrica?

¿Cómo lo noto?

Signos: incluyen vómito, náusea, hipersalivación, respiración agitada, dolor abdominal, incapacidad para mantenerse de pie y abdomen distendido, siendo éste el signo más característico.

Diagnóstico: estará basado en la historia clínica y los hallazgos al examen físico, aunque puede requerir un estudio radiográfico para su confirmación.

Tratamiento: es la descompresión y la recolección del estómago en su posición normal mediante procedimientos médicos-quirúrgicos.

Se sabe que la dieta y algunos hábitos alimenticios incrementan o disminuyen la presentación de esta enfermedad, como los siguientes:

Dieta seca: durante algún tiempo se creía que los perros cuya dieta se basaba en un alimento comercial seco podrían generar una fermentación mayor y por ende, una acumulación de gas; sin embargo, hasta el momento no hay evidencia de que esto suceda, por lo que no se considera un factor de riesgo.

Tamaño de partícula: en un estudio en donde evaluaron a diferentes pacientes, cuya dieta estaba basada en una mezcla de diferentes alimentos caseros, detectaron que los perros que ingerían partículas < 30 mm de diámetro tienen un alto riesgo de dilatación comparados con aquellos cuya dieta el tamaño era menor. Aunque no se sabe la causa exacta, se cree que las propiedades mecánicas de los alimentos pueden influir en la incidencia.

Dieta basada en un solo tipo de alimento: en otro estudio donde evaluaron pacientes que fallecieron por haber presentado dilatación-vólvulo gástrica (DVG), durante la necropsia encontraron que los ejemplares que habían sido alimentados con una dieta comercial seca, el peso del estómago y el volumen residual era mayor que en otros a los que les ofrecían comida comercial combinada con comida casera.

No obstante, esto no fue considerado como un factor importante; en cambio sí notaron que las dietas secas que estaban basadas en una alta cantidad de aceites y grasas presentaban una mayor dilatación, por lo que se sabe que dietas con altos contenidos de estos componentes efectivamente representan un riesgo.

Comederos elevados: en los años 70 diversas publicaciones mencionaban como un factor de riesgo los recipientes que se encontraban sobre una superficie elevada; en la actualidad y con diversa evidencia, se sabe que no es un factor que influya en la presentación de este padecimiento.

Comer rápido: esta causa ha sido confirmada en diferentes estudios y se sabe que perros de talla grande que ingieren más rápido su comida, corren un riesgo de hasta un 37.8 % de presentar este padecimiento.

Número de comidas al día: un estudio con perros de la raza Setter irlandés ha demostrado que los pacientes que comen en una sola ocasión (independientemente de la composición de la dieta) generan una mayor cantidad de gastrina posprandial, una distensión gástrica mayor, volumen residual mayor y un peso gástrico más elevado, comparado con los perros que comen tres ocasiones al día. Por tanto, todos estos factores representan un riesgo superior de presentar DVG.

Ingerir grandes volúmenes de alimento: este factor tiene una relación con el anterior, ya que al comer su ración total en una sola toma, la distensión y el volumen residual son mayores. Respecto a la ingesta de agua, durante mucho tiempo se ha creído que ingerir grandes volúmenes de agua antes o después de comer, así como posterior a realizar ejercicio, puede ser un riesgo significativo de padecer DVG, aunque no hay evidencia científica de que esto sea cierto.

Sin comentarios

    DEJA UNA RESPUESTA