Perros y símbolos: la obra de Diego Rivera

Por: MVZ Luis Fernando De Juan Guzmán

Son muchas las obras en las que Diego Rivera incluyó perros, ya fuera por la enorme importancia que tuvieron para las culturas prehispánicas, por ser fieles compañeros de las miserias y las alegrías de las clases desprotegidas o simplemente, como testigos de la cotidianeidad de los mexicanos de todas las épocas.

Resulta interesante que casi todos los perros que representó son xoloitzcuintles, sin importar el periodo histórico al que corresponda la escena, es como si quisiera honrar constantemente al perro prístino del antiguo México. Pocos son los cuadros en los que no es así, como en “Niño con perro”, en el que pintó  a un perro manchado, algo poco común en sus lienzos.

Uno de los últimos trabajos de Rivera es altamente significativo. Se trata de “El desembarco de los españoles en Veracruz” y también se sitúa en Palacio Nacional destacándose entre todos los murales, ya que pone de manifiesto el maltrato y la brutalidad padecida por los indígenas por parte de los conquistadores. En una de sus esquinas, se observa a un pequeño y famélico xoloitzcuintle, que gruñe tratándose de defender de la agresión de un enorme y potente perro español que acompaña al ganado traído por los peninsulares. El simbolismo de la escena es enorme, pues representa magistralmente el choque cultural (tan violento como el bélico) de aquellas dos civilizaciones desconocidas una para la otra y que se encontraron en los inicios del siglo XVI. La genialidad de Diego, así como su amor a los perros queda de manifiesto en este excepcional detalle.

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