Luz solar en aves de compañía

Muchas veces cuando adquirimos un ave de compañía, nos hacemos de los accesorios básicos para tenerla en las mejores condiciones: una jaula grande con varias perchas, juguetes y el mejor alimento para mantenerla sana.

Sin embargo, muchas veces olvidamos un elemento básico, importante y necesario que requiere para desarrollarse de manera adecuada: la luz del sol.

Pero, ¿por qué necesitan luz solar?

Los rayos solares, específicamente los UVB, ayudan a la síntesis de vitamina D3, necesaria para la fijación del calcio en el organismo, ayuda a la calcificación de huesos, la ovoposición de huevos y mantiene el plumaje en buen estado.

Por otra parte, los rayos UVA, que son percibidos por las aves; les ayudan a distinguir colores, promueven el consumo variado de alimento, mejoran su comportamiento haciéndolas más activas y sociables para interactuar con nosotros.

La estimulación directa de la radiación hacia su sistema endocrino, favorece el desarrollo y formación correcta de plumas, pico y garras, así como controlar los ciclos de muda y reproducción.

¿Cómo puedes brindarles sol?

Una manera muy sencilla es abrir la ventana más cercana a la jaula del ave y verificar que exista una exposición directa, siempre con opción a sombra y agua disponible.

Es importante mencionar que los rayos UVB son filtrados a través de vidrios y acrílicos, por lo que si no se abre correctamente la ventana, no serán absorbidos.

Otras opciones son colocar la jaula en el exterior, siempre cuidando de que no haya cambios bruscos de temperatura o corrientes de aire, cubriendo la mitad con un trapo adecuado para proporcionar un poco de sombra.

En caso de no adecuar un espacio para una exposición directa al sol, lo ideal será adquirir un foco de rayos UVB con espectro de 5.0, el cual se puede colocar a una distancia mínima de 30 cm del punto más alto (para evitar quemaduras), durante unas cuatro horas al día.