¿Cómo saber si hay alergia al alimento?

¿Cuáles son los signos de la intoxicación?

El que se observa con mayor regularidad es el prurito, que puede ir de moderado a severo. Menos común es la presentación gastrointestinal, en la cual hay vómitos, gases y diarreas, desde pastosas hasta líquidas, con o sin sangre. Y menos frecuente aún es la respiratoria, con dificultad para respirar, tos, estornudos y conjuntivitis.

Los perros con presentación dermatológica desarrollan lesiones en cualquier parte del cuerpo, aunque es más común en cara, boca, extremidades, vientre, ano y oídos (incluidas las orejas).  Enrojecimiento, pápulas (granos), pústulas y zonas alopécicas redondas (que suelen acompañarse de costras de color ámbar o sanguinolentas, son las lesiones más observadas). Con excepción del enrojecimiento y quizá las pápulas, el resto de las lesiones indican una infección bacteriana secundaria al rascado.

A medida que el padecimiento se hace crónico, la piel aumenta de grosor, se pigmenta y las crestas cutáneas se hacen prominentes, dándole a la superficie un aspecto parecido a “piel de elefante”.

En gatos, las lesiones tienden a distribuirse en la cara, la línea media dorsal, el ano y el cuello. Con menor frecuencia pueden presentarlas en vientre, extremidades u oídos. La dermatitis miliar (erupción en la que aparecen muchas pápulas de pequeño tamaño) es la presentación cutánea más común en estos animalitos, pero también puede ser la úlcera eosinofílica (elevación de la piel acompañada de erosión de la superficie; aparece a consecuencia del lamido constante), la úlcera indolente (un engrosamiento y erosión de la superficie del labio, generalmente el labio superior, del lado izquierdo o derecho), o la alopecia simétrica bilateral (la piel no presenta cambios, aunque la superficie cutánea está alopécica).

Diagnóstico

La única manera fiable de determinar si es una alergia alimentaria es administrar una dieta “novedosa” (dieta de eliminación) para el organismo, esto es, que el paciente nunca antes haya  consumido un tipo de proteína similar. Esta dieta debe dársele en promedio durante dos meses (el tiempo es según el criterio del Médico Veterinario), después del cual deberá juzgar cuidadosamente si conviene o no administrar de nuevo al paciente su alimento original, a fin de comprobar que el prurito vuelva a aparecer. En tal circunstancia, la alergia al alimento quedaría completamente confirmada.

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