Tres cosas que debes de evitar con tu Hurón  

Muchos de nosotros somos capaces de amar incondicionalmente a nuestros hurones de compañia, pero, ¿dónde termina ese gran afecto y comienza a serles dañino?

Aquí les presentamos tres casos:

Vivir libremente en casa

Ofrecer a nuestro hurón el mayor espacio posible puede hacer que abramos la puerta a incontables peligros. Su curiosidad suele meterlo en muchos problemas, como atorarse dentro de grandes electrodomésticos o encontrar aquel registro de agua roto que jamás habíamos cambiado o sabíamos que existía.

Terrazas, inodoros, clósets altos, el interior de los sillones, son lugares perfectos para generar horas de incontables travesuras y problemas reales cuando se encuentra sin supervisión.

Por lo anterior, es recomendable contar con una jaula, para así ir a trabajar o al colegio sin riesgo para ese miembro de la familia; así a nuestro regreso podremos dejarlo andar libremente unas horas… pero bajo supervisión constante.

Comida destructiva

Existe una gran cantidad de alimentos de consumo humano que pueden enfermar a nuestro hurón y que solemos dárselos como muestra de cariño; dulces, chocolates, galletas, refrescos, bebidas alcohólicas, fruta, comida casera, y mil más, sólo por el pretexto de que “le gusta”.

Como propietarios debemos ser conscientes de evitarles aquellos alimentos y golosinas que no son saludables, y sin importar cuanto rueguen o exijan, no se les deben dar, porque sabemos que no son buenos para su salud.

Amigos que no los son

Los hurones son carnívoros, así que pese a los cientos de años que han sido seleccionados para convivir con el humano como animales de compañía, muchos de ellos aún conservan su instinto cazador.

Insistir en que se lleve bien con su “hermanito” cuyo, hámster, jerbo, conejo, canario, loro o tortuguita, no será lo más conveniente. El instinto arraigado que tienen por cazar, puede recordarles su excelente técnica para matar y sorprendernos por su rapidez y habilidad.

¿Listo para poner en práctica los consejos?