Estoy pensando en adoptar, ¿cómo me preparo?

La adquisición de un animal debe ser una decisión que se asuma de manera consciente, pues se involucra a un ser vivo que dependerá totalmente de nosotros. Previo a ello debe haber un entendimiento de todas las implicaciones que conlleva, para así evitar el abandono y de inicio hay que preguntarnos ¿por qué quiero adquirirlo? 

El primer paso es informarnos sobre la biología de la especie que nos interesa, sus necesidades conductuales, ambientales y cuidados generales; con base en ello, evaluar si podremos cubrirlas de acuerdo con nuestro estilo de vida, economía, espacio, tiempo, u otros factores. Según la especie, se trata de un compromiso de mediana a larga duración: en el caso de perros y gatos entre 15 y hasta 20 años.

Consultar a un Médico Veterinario, a un especialista en fauna silvestre, incluso un etólogo clínico, puede orientarnos a tomar una mejor decisión. El segundo paso es preguntarnos: ¿adoptar o comprar? Cada persona está en su derecho de elegir, pero consideremos algunos puntos sobre el tema de la adopción.

Adopción responsable

Etimológicamente la palabra “adoptar” significa adquirir algo como propio; elegir, escoger, desear algo para asociarlo a uno mismo, a nuestra vida, a nuestro actuar. Es una manera de generar la oportunidad para que aquel que está en la calle ocupe el espacio de otro en un albergue.

Así se puede reducir la cantidad de animales desamparados que pasan por adversidades como atropellamientos, de padecer frío o empaparse, sufrir por la falta de atención médica o inanición, ser maltratados, padecer enfermedades; incluso de utilizarles en actividades (a veces ilícitas) que los ponen en riesgo y algunos nuevamente son abandonados cuando ya no es lucrativo.