¿De qué se enferman los Maltés? Pt. 1

Mordida: un crecimiento inadecuado o exagerado de la mandíbula tiene como consecuencia una mala mordida. Aunque la mayoría de los cachorros presentan el brote de piezas dentarias hacia las cuatro semanas de edad, algunos al nacer ya pueden tenerlas (principalmente incisivos),

El tipo correcto es la “mordida de tijera”, en la que la cara interna (lingual) de los incisivos superiores, hace contacto directo con la cara anterior (labial) de los incisivos inferiores. Este es el tipo de mordida ideal en la mayoría de las razas, incluyendo al Maltés.

La primera mordida con defecto es el prognatismo, donde la mandíbula crece de más y se pierde el contacto entre los incisivos superiores e inferiores, por lo que se aprecia un espacio aumentado entre ambos. Otro tipo de mordida es el enognatismo o braquignatismo, contrario al anterior, en la cual hay un pobre crecimiento de la mandíbula con respecto a su longitud; este tipo también se considera una falta grave, incluso con prohibición de reproducción.

Dientes caducos: otro de los problemas presentes, al igual que en otras razas pequeñas, es la retención de dientes caducos. Perros y gatos tienen una dentadura caduca o temporal conocida en humanos como dientes de leche, los cuales posteriormente se perderán, pero darán paso a la dentadura permanente.

En el caso de la retención de los dientes, no se pierden con la edad, sino se mantienen fijos, viéndose principalmente en los caninos o colmillos, por lo que después de los cinco o seis meses de edad se observan dos piezas juntas. El problema es que el diente retenido ocasionará la desviación de la pieza permanente y una modificación de la mordida, por lo que si a los seis meses de edad no se ha eliminado, la deberá extraer el veterinario para evitar problemas como el antes mencionado.

Enfermedad periodontal o parodontal (parodontitis): es la más común en perros y gatos. Se considera que después de un año de edad, cerca del 90 % presentan la enfermedad. Su origen es la falta de higiene en la cavidad oral.

Primero se mantiene la placa dentobacteriana que, como su nombre lo indica, contiene bacterias, mismas que ayudarán a complicar el proceso de la enfermedad, ya que por acción de sus enzimas ocasionarán inflamación y precipitación de minerales, los cuales llegarán a formar una estructura dura llamada cálculo dental. Al seguir presentándose la inflamación por debajo de las encías, producirá mal olor (halitosis), por efecto de las bacterias presentes.

Además, puede llevarse a cabo la pérdida de las estructuras de soporte del diente con respecto a la mandíbula (dentadura inferior) o maxilar (dentadura superior), ocasionando pérdida de piezas dentales, debilitamiento del tejido óseo, hasta provocar fracturas del mismo, pero además la gran carga de bacterias puede asociarse a lesiones en corazón, pulmones, hígado y riñones.

De aquí la importancia de la limpieza dental en casa, y para esto cualquier veterinario del área de pequeñas especies podrá orientarnos en el proceso de limpieza y así evitar la pérdida de piezas dentales en ejemplares jóvenes.

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