¿Qué es un perro guía?

 

Como seguramente sabes, los perros guías son aquellos que tienen la noble misión de prestar su vista a las personas ciegas para evadir los obstáculos que existen y evitar el peligro, certificados para ser una buena compañía y auxiliar en caso de una emergencia.

El entrenamiento de estos animales es profesional, requiere que desde cachorros sean minuciosamente seleccionados de acuerdo a factores importantes como el temperamento, su talla (aproximadamente 55 cm), un determinado grado de vivacidad cerebral y sociabilidad con animales y otras personas.

Se trata de mascotas amistosas, que pueden viajar sin problema a lado de otros pasajeros, son precavidos al andar en la calle, y todos y cada uno de ellos están dispuestos a dar su vida por su dueño.

y seguro en este punto te estarás preguntando, ¿cuál es el tipo de entrenamiento que estos animales deben tener para llegar a ese rigor?

Pues aquí te contamos.

El entrenamiento

Empecemos con la raza, de acuerdo a estudios profesionales, los Labrador Retriever y Golden Retriever han demostrado tener cualidades excepcionales para ser perros guía; esto por su carácter dócil, fácilmente adiestrable, con gran agilidad mental,sin timidez ni cobardía, animales que demuestran seguridad ante situaciones extrañas

En el entrenamiento se les trata con cariño y se les enseña a valorar de forma muy especial las demostraciones de afecto de su amo.

Después de cuatro semanas de edad, a los cachorros seleccionados (sólo uno o dos en una camada tienen las características necesarias) se les hacen pruebas para examinar sus reacciones a sonidos extraños, entornos y experiencias nuevas. Y a partir de la 12ª semana se amplían las pruebas a vehículos en movimiento, cambios de piso, obstáculos colgantes, obstrucción completa del camino, peatones, entre muchas otras.

A la par de estas pruebas se les enseña a caminar con correa, a sentarse, venir al llamado, entre muchos otros comandos.

Son cuidados por una familia adoptiva hasta que cumplen el primer año de edad. Después empiezan su entrenamiento para ser un perro guía en la escuela, durante cuatro a seis meses, donde aprenderán a obedecer comandos y también a desobedecerlos, si es necesario.

Primero se habitúan a usar el arnés especial, indispensable para su trabajo y que los distinguirá de los demás perros. Está confeccionado con cuero, lleva una manija metálica de unos 45 cm, cuyas puntas se sujetan a argollas que se prenden del correaje. La manija es el medio de comunicación entre perro y dueño, quien siente a través del arnés los movimientos del can.

Durante el adiestramiento, el perro aprende a jalar con el arnés puesto, luego a detenerse en las esquinas de las banquetas para que la persona no tropiece al subir o bajar; después aprenderá a girar a la derecha e izquierda. Más tarde se le enseña a desobedecer inteligentemente. Esto es de vital importancia, ya que en muchas ocasiones deberá negarse a obedecer los comandos de su amo para salvaguardar la vida de ambos.

Aprenderá a evadir obstáculos colgantes (ramas, cables, tubos, sombras comerciales), aun cuando no le afecten directamente pero que podrían golpear a su dueño. Si hay un obstáculo que obstruya toda la banqueta deberá esquivarlo, pero antes verificar que no circulen vehículos, bajar la acera, pasar el obstáculo, volver a subir a la banqueta y continuar su camino. Siempre debe dar suficiente espacio a su amo para que no tropiece.

Lo siguiente que aprende el perro guía es a subir a transportes públicos, buscar un lugar vacío para su dueño y permanecer quieto; asimismo, encontrar puertas y escaleras por comando, y claro, comportarse en lugares públicos (oficinas, restaurantes, tiendas, auditorios).

Quien solicita un perro guía debe llenar dos formatos (estudio socioeconómico y examen médico completo). Sin embargo, hay que mencionar que no todas las personas ciegas son candidatas a contar con uno.

Por ejemplo, el solicitante deberá ser mayor de edad, tener nociones de orientación y movilidad y haber usado con anterioridad el bastón blanco. Ya aceptada su solicitud, viajará a las instalaciones de la escuela y permanecerá ahí un mes. Durante este tiempo, la persona ciega y el perro guía comerán y vivirán juntos; es un proceso de adaptación supervisado por sus instructores, quienes eligen como actividad profesional ser entrenadores de perros guía.

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