¿A quienes ayuda la “Gatoterapia”?

La terapia asistida con animales tiene la misión de certificarlos para que sirvan de apoyo en tratamientos y terapias en enfermedades humanas que debilitan y afectan en el plano social, emocional y cognitivo. Las especies utilizadas con más frecuencia en este tipo de tratamiento son: perros, caballos, aves, conejos, delfines y …. gatos.

Es cierto que el terapeuta animal por excelencia ha sido el perro, ya que se le considera desde épocas remotas como “el mejor amigo del hombre”, y también es verdad que en ciertos aspectos como afecciones motrices y varios tipos de discapacidad es un excelente aliado. Sin embargo, uno de los animales de asistencia que ha destacado a últimas fechas en diversos países es el gato.

Toda persona, sin importar su estatus económico, género, edad o estilo de vida, puede ser beneficiada con la terapia proporcionada por un minino.

Y la pregunta aquí es, ¿a quienes puede ayudar la Gatoterapia?

Aquí te lo contamos:

  • Menores de edad: Un niño aprende a hacerse responsable, a generar lazos de cariño y respeto hacia un ser vivo. Por otra parte y a diferencia de lo que se pensaría, se sabe que fortalece su sistema inmune, disminuye la posibilidad de enfermedades respiratorias y alergias, así como problemas de oído, y en general le ayuda a combatir diferentes agentes infecciosos.
  • Personas de la tercera edad: Muchas veces solas, en el gato encuentran a un compañero al cual cuidar, hablar, recordar y sentirse queridas. Además se ha documentado el retardo de enfermedades como el Alzheimer, ya que mantiene ocupada su mente y vivos los recuerdos gracias a las historias contadas a sus mascotas.
  • Enfermedades específicas: En años recientes se han hecho estudios en los que se demuestra que los gatos reducen el riesgo de sufrir un infarto y aumentan el índice de supervivencia en pacientes que ya lo han presentado; esto es debido a que ayudan a reducir de manera considerable el estrés y con ello la presión sanguínea. También disminuyen la ansiedad y el estrés en niños y en adultos por igual.
  • Autismo: Es un trastorno que impide a quienes lo padecen socializar y comunicarse, de manera ligera a severa, con el medio que los rodea. Un gato, a diferencia de un perro, es un animal tranquilo, sin expresiones excéntricas o abrumadoras de amor, lo cual permite contacto suave y controlado con los pacientes, tranquilizándolos y ayudándolos a socializar con mayor facilidad.
  • Pacientes terminales y pacientes con cáncer: Un minino favorece la sensación de bienestar, consuelo, compañía y amor; por esta razón en hospitales de otros países, existen gatos de terapia en estos pabellones y ayudan a sobrellevar estas condiciones. Desafortunadamente en nuestro país todavía no está considerada esta posibilidad.

Para que pueda emplearse en la gatoterapia, tiene que cumplir con varios requisitos, comenzando con la edad: se prefiere que tenga alrededor de un año; tiene que ser sociable tanto con humanos como con otras mascotas; que no tenga miedo a ruidos y situaciones impredecibles. Esto último parecería difícil por el concepto que todavía se tiene de estos animalitos, pero en muchos de ellos, con una adecuada socialización durante su edad temprana, puede obtenerse relativamente fácil.