¿Gatos terapeutas?

Una de las grandes maravillas de los animales es visible cuando, después de ser ayudados, puedan auxiliar a los demás. Hay múltiples estudios científicos que han mostrado cómo una mascota puede bajar el nivel de estrés y aumentar la autoestima, ayudan a reinsertarse en la sociedad, a mejorar la capacidad para socializar, se desarrolla la empatía y el manejo de emociones.

En algunos casos, después de ser rehabilitados y certificados como animales de terapia, pueden integrarse a asilos, orfanatos y hasta prisiones. Es obligatorio que cuenten con todas sus vacunas, les guste dejarse mimar y tener contacto cercano con las personas, además deben ser tolerantes a ruidos fuertes o situaciones imprevisibles. Estas son algunas de las características que harán de un minino el candidato ideal para ser terapeuta, su “función” radicará en simplemente dejarse mimar y estar atentos a sus amigos humanos, muchas veces se encuentra ahí cuando la persona necesita apoyo emocional o incluso si sienten dolor.

Es importante destacar que quien sea responsable de los animales debe tener amplio conocimiento del ejemplar y recibir capacitación sobre el uso de animales terapéuticos. En el caso de gatos con adultos mayores, éstos se sienten útiles al cuidar de una vida y estar al tanto de sus necesidades diarias: comer, aseo y descanso. Así que la adopción también es una opción en estas situaciones, pues los felinos suelen ser más independientes y menos demandantes que un perro, por ejemplo.