¿De qué se podría enfermar mi Cócker?

El Cócker Spaniel es una raza originaria de Gales. Existen dos variedades: el Cócker Spaniel inglés y el Cócker Spaniel americano. Tiene una vida media de 11 a 12 años, con una adecuada medicina preventiva, alimentación, revisiones generales dos veces al año y exámenes de rutina, se pueden detectar los problemas en una etapa temprana y así instaurar un tratamiento cuando la enfermedad esté empezando.

Problemas en oídos

Esta raza tiene una gran predisposición a sufrir otitis por la anatomía de sus orejas (otitis es la inflamación del conducto auditivo externo). Entre los signos clínicos podemos notar enrojecimiento de la zona afectada y dolor, así como secreción auricular moderada o abundante, prurito (comezón), mal olor e inclusive pérdida de la audición; si no es detectada a tiempo puede terminar en cirugía, donde puede ser necesario eliminar dicho conducto, ocasionando un déficit auditivo.

Es importante que siempre se le revisen ambas orejas para detectar a tiempo el problema, y cuando se le bañe evitar que entre agua en los oídos. También se recomienda limpiarlos por lo menos una o dos veces a la semana; para este proceso siempre es importante solicitar la asesoría del Médico Veterinario para evitar que lesionemos el conducto auditivo.

Enfermedad del corazón

Una cardiomiopatía hace referencia a un grupo de enfermedades que afectan al músculo cardiaco; en el caso de la cardiomiopatía dilatada, es una de las enfermedades cardiacas más frecuentes en el perro, es un proceso progresivo, con una fase sin signos prolongada. Es una enfermedad en la que el músculo del corazón se estira, se debilita y no puede contraerse eficazmente.

Esta afección también puede causar arritmias del corazón; entre los signos que presenta podemos encontrar: tos, dificultad para respirar, pérdida de peso, desmayos o episodios de colapso, debilidad, intolerancia al ejercicio, ascitis (acumulación de líquido en el abdomen).

Lamentablemente, algunos pacientes afectados mueren de forma súbita sin signos previos de padecerla. Una revisión anual de la presión sanguínea, junto con electrocardiograma, radiografías de toráx y ecocardiograma, nos ayudará a realizar una detección temprana de la enfermedad.

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