Dócil y siempre lleno de vida: ¡ese es mi Cócker!

El Cócker Spaniel puede ser considerado como una de las razas más antiguas de la historia. Cuenta con una expresión inteligente, alegre y brillante, pero alerta al mismo tiempo. No hay que dejarse engañar por esa carita triste y enternecedora, ya que puede llegar a ser un can muy manipulador e incluso agresivo, pero hay que recordar que con tiempo y dedicación puede llegar a ser el mejor compañero de vida.

Es conocido en Inglaterra desde hace más de 600 años y eso se fundamenta con la primera mención de la raza en la literatura del país con Geoffrey Chaucer (Los Cuentos de Canterbury) y con Gaston Phébus, conde de Foix, donde cita al Spaniel en su obra El espejo de Febo (escrito entre 1387 y 1389), también conocido como El libro de caza.

Otra referencia antigua de esta raza es el Libro de St. Albans, de 1468, también llamado El libro de los deportes de campo, escrito por Juliana Berners. Se trata de un texto para la enseñanza de los nombres de los animales y los deportes en ese ámbito.

Origen

Los Spaniel corrían por tierras inglesas durante el siglo XIV, según dicta la teoría. Por muchos años se denominó así a una gran variedad de perros. No fue sino hasta 1883 que se reconoció al Cócker como raza y extendió su dominio por Estados Unidos y Canadá.

El Cócker Spaniel inglés fue el primero en surgir hacia el año de 1800. En 1881 se fundó el American Spaniel Club, y de ahí los criadores estadounidenses lograron desarrollar una nueva variante de la raza, pero que tuvo su origen en los especímenes ingleses. La razón de su crianza era contar con ejemplares para la caza y cobro de presas. Gracias a su tamaño y disponibilidad resultaron grandes compañeros para este tipo de actividad.

Cabe mencionar que existe una gran confusión en cuanto a la denominación de la raza. Es importante aclarar que sólo existen dos variantes: Cócker Spaniel inglés y Cócker Spaniel americano.

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