Intoxicación por medicamentos

Cuando un animal de compañía se integra a la familia, siempre nos preocupamos por su salud: lo llevamos al médico, le ponemos sus vacunas, lo desparasitamos y lo esterilizamos.

Hasta ahí todo bien.

El problema inicia cuando se presenta un imprevisto, como sucede al salir a caminar, correr o jugar, y nuestro perro regresa con una cojera. Y antes de llevarlo a revisión, recordamos que, cuando nos hemos lesionado, tuvimos una mejoría notable con cierto analgésico o antiinflamatorio, por lo cual decidimos medicarlo sin la asesoría del Médico Veterinario.

Lo que muchos dueños no saben es que esta medicación puede tener consecuencias graves para sus mascotas, ya que en primer lugar, no hay ningún medicamento que no tenga efectos secundarios para ellos, y en segundo, las medicinas que tomamos los humanos son tóxicas para los perros.

A continuación te presentamos algunos fármacos que pueden causar intoxicación en tu mascota:

Antibióticos:

Estos se dividen en familias como los betalactámicos, que incluyen penicilinas naturales y sintéticas, así como cefalosporinas. Estos antibióticos son muy nobles excepto si se tiene hipersensibilidad, ya que pueden ocasionar un choque anafiláctico que, si no es tratado a tiempo, puede llevar a la muerte de nuestro amigo animal.

otro de los grupos que más cuidado merece es el de los aminoglucósidos, en donde se encuentran la estreptomicina, la dihidroestreptomicina, la gentamicina, la amikacina, la kanamicina y la tobramicina.

El problema de este grupo de antibióticos es que es excelente para ciertos problemas, pero lamentablemente son medicamentos ototóxicos (dañan al oído ocasionando en el paciente mareo, marcha en círculo y daño en audición), y nefrotóxicos, (ocasionan daño renal agudo que sin diagnóstico, puede tener como resultado la muerte).

Antiinflamatorios y analgésicos:

Las aspirinas, el naproxeno, el ibuprofeno, el paracetamol y el acetaminofén; estos productos alivian el dolor bloqueando a las prostaglandinas. Dicho efecto favorece una pobre circulación sanguínea renal (que ocasiona daño renal, el cual, en el peor de los casos, puede llegar a ser irreversible), y provoca una mala circulación gastrointestinal (que causa una menor protección del tejido, lo que deriva en sangrados, vómito y diarrea).

Estos daños no son los únicos. Por ejemplo, el paracetamol causa que los eritrocitos o glóbulos rojos, en lugar de llevar oxígeno, transporten CO2, lo que ocasiona una falta de oxigenación de los tejidos y la muerte celular, además de ocasionar lesiones severas en el hígado.

Dentro de los medicamentos veterinarios, los analgésicos y los antiinflamatorios no son inocuos a pesar de estar hechos para nuestros compañeros, por eso sólo son de prescripción veterinaria, para evitar las secuelas, que pueden incluir signos digestivos como vómito y diarrea.

Desparasitantes:

Los externos (de venta libre en tiendas de accesorios o de mascotas), para el control o eliminación de parásitos, como piojos, pulgas y ácaros, pueden ocasionar intoxicaciones que afectan al sistema nervioso, teniendo signos como salivación excesiva, baja de la frecuencia cardiaca, depresión, temblores en el cuerpo, incoordinación al caminar, convulsiones y, en casos graves, hasta la muerte.

En caso de ingesta accidental (en la clínica se presentan casos de pacientes que ingirieron antihipertensivos, medicación cardiovascular, anticonceptivos, modificadores de la conducta, u otros), la comunicación con el Médico Veterinario y la revisión de nuestro amigo es muy importante.

Recuerda que la salud de tu mascota depende de tus cuidados y de las atenciones con el Médico Veterinario, por lo que nunca debes medicarlo sin antes hacer una visita previa.