¿Tu perro sufre de una fobia canina?

Se puede definir la fobia como una respuesta de miedo excesiva y persistente frente a un estímulo determinado. Puede ir acompañada de ansiedad por separación, conductas destructivas, agresividad por miedo e incluso, autolesión.

Sin embargo, existen perros que sólo muestran fobia a ruidos asociados con fenómenos naturales (truenos o cohetes) y otros que lo hacen en presencia de un estímulo nuevo, como la apertura brusca de un paraguas o la caída de un objeto.

Para entender mejor este tema, bien vale aclarar que existen dos tipos de fobias:

La Innata:

El perro que presenta este tipo de fobia jamás será apto para escenarios con mucha gente, como parques públicos, pruebas deportivas y mucho menos para ser adiestrado en defensa; ya que puede ser responsable de lesiones a personas o ser protagonista de conductas aberrantes.

Por supuesto, independientemente de la raza, puede ser utilizado como animal de compañía pero siempre con las limitaciones propias del individuo.

Este tipo de fobia puede ser controlada por adiestradores.

La Adquirida:

A diferencia de la anterior, esta se manifiesta en el periodo de madurez del animal y sólo frente a un determinado estímulo.  Si unimos un estímulo aversivo (como algún tipo de daño físico, ansiedad o frustración) con otro neutro (cohetes), el animal tenderá a presentar conductas de miedo o agresivas con la sola presencia del neutro.

Se suele combinar la utilización de una medicación de tipo ansiolítico, con la realización de ejercicios de desensibilización, es decir, exponer al animal al estímulo que le provoca miedo en una dosis muy suave para que no desencadene la respuesta negativa del animal.

Los estímulos son incrementados de forma gradual evitando que el perro responda con miedo y hasta que se acostumbra a los mismos.

¡No descuides a tu mascota!

 

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