Los amados Terriers de Eva Braun

MVZ Luis Fernando De Juan Guzmán

Departamento de Medicina, Cirugía y Zootecnia para Pequeñas Especies

 

Al término de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y con el suicidio del líder alemán Adolf Hitler, se reveló uno de los secretos mejor guardados del Tercer Reich: la relación del führer con la bella Eva Braun, quien hasta ese momento sólo era considerada una secretaria más del hombre que llevó al caos y a la zozobra al mundo entero.

Hitler la había conocido en 1929 en el estudio de Heinrich Hoffman, el fotógrafo del dirigente nazi, cuando ella contaba con apenas 17 años y soñaba con ser actriz. Al llamar la atención de Hitler y al quedar ella obnubilada por el carisma del militar no tardaron en hacerse amantes.

Con el tiempo, Eva formó parte del círculo más íntimo del führer e incluso fue a vivir con él al Berghof, el refugio de Hitler en las montañas bávaras, en donde él se sentía más a gusto y tranquilo.

Eva pudo filmar y fotografiar a Hitler durante algunos ratos de ocio y en los momentos que no estaba trabajando, dejando a la posteridad un registro invaluable para conocer y estudiar al tan controvertido líder germano.

En estos interesantes materiales, se puede comprobar algo poco imaginable para el que fuera un verdadero azote para la humanidad: su gusto por los perros, un rasgo que compartía con Eva, quien sentía un gran amor por estos animales.

En estos filmes es evidente que Hitler tenía preferencia por los perros Pastor Alemán, raza de la cual tuvo varios ejemplares y a la que pertenecía Blondi, su última perra. Por su parte, a Eva le gustaban todos los canes, pero amaba entrañablemente a un par de ejemplares Terrier Escocés, probablemente regalo de su amante. Sus nombres eran Negus y Stasi.

Eva se enamoró de la altivez, la bravura, la inteligencia y de la inigualable lealtad de estos terriers y sus mascotas eran perfectamente atendidas en todo momento. Además, la acompañaban siempre y a todas partes. Es por ello que las fotos en las que aparece con Negus y Stasi son numerosas.

Por el contario, se dice que Eva detestaba a la perra de Hitler y le disgustaba enormemente que Blondi estuviera en la misma habitación que sus amados terriers. Tal vez como venganza, el führer se burlaba de ellos constantemente.

Debido al giro que estaba tomando la guerra, en enero de 1945 Hitler tuvo que abandonar su amado Berghof y dirigirse a Berlín, instalándose en su bunker junto con Eva y los queridos canes de ambos.

Y el 30 de abril de 1945, el Ejército Rojo de Rusia conquistó Berlín, después de un cruento y difícil asedio. Entonces, Adolf Hitler decidió suicidarse y en un pacto de lealtad inquebrantable, Eva Braun resolvió acompañarlo a la tumba ese mismo día. El día anterior se habían casado apresuradamente.

Sintiendo que todo estaba perdido, el derrotado mandatario alemán determinó matar a su fiel perra Blondi y para tal objetivo, utilizó, en un macabro ensayo, el mismo veneno con el que después se quitaría la vida Eva.

Con respecto al destino de los consentidos terriers de la ya en ese momento esposa de Hitler, existe la versión de que el día 30 de abril, él dio la orden para que fueran muertos a tiros junto con los cachorros de Blondi, que los había parido pocas semanas atrás.

 

No obstante, también se dice que Negus murió en Berlín al ser alcanzado por una granada y que Stasi se había quedado en Berghof de donde escapó sin dejar rastro, algo poco probable tomando en cuenta el gran afecto que le tenía Eva, quien no lo hubiera abandonado a su suerte en aquel lugar.

Lo más probable es que sus fieles y amados terriers la acompañaron hasta el fin.