¿Cómo rescato a un perro de la calle?

No es fácil ayudar o rescatar a un animal en situación de calle.

Para empezar porque no basta con “ayudarlo” a no ser atropellado o agredido, sino estar listo para completar el proceso: que el animal tenga un destino feliz.

Y es que cualquier animal de calle, por mucho o poco tiempo que lleve en esa situación, tiene un desgaste de salud y mala higiene, pero sobre todo un deterioro emocional por enfrentarse a las inclemencias del tiempo, las agresiones de otros animales en su condición, los autos, las personas indiferentes o agresivas, el ruido y la falta de comida.

Por todas estas razones, te presentamos algunos puntos que te ayudarán a llevara a cabo un rescate correcto:

  1.     Cuidado al aproximarte:

Ante un animal desconocido, aproxímate con los brazos abajo, para no parecer  amenazante. No te inclines con la cara al frente: tus manos deben estar listas para protegerte.

Acercarte con cautela, pero con firmeza. Que tu primer paso no sea agarrarlo, ni acariciarlo. Si puedes siéntate a unos pasos, en una banca o en la acera. Demuéstrale que no eres un peligro.

En el mejor de los casos, se acercará por sí solo, lentamente o con confianza; al estar a tu lado, demostrará que no te tiene miedo y puedes avanzar.

  1.     El primer contacto:

Muchos animales callejeros han sufrido, al menos, un golpe. Entonces colocar tu mano por encima de su cabeza es una señal de peligro.

Aunque parezca más riesgoso para ti aproximar la mano a su cuello, por debajo de sus ojos, en realidad estará más listo para defenderse por encima y estará expectante por si esa mano significa un golpe.

Si tiene las orejas permanentemente bajas y no mueve la cola significa que está estresado; dale tiempo. No es un gesto de “docilidad”, sino lo que hace es proteger sus orejas y preparar sus músculos para defenderse o correr.

Permítele que se calme, que relaje el cuello, las orejas y que mueva la cola. Si para entonces has logrado acariciar su cuello, ya estás del otro lado y es muy probable que confíe en ti.

  1.     La exploración:

Si ya te permite acariciarlo sin asustarse (no manipules ni aprietes), trata de explorar con cuidado su cuerpo, especialmente sus patas, cara y cuello, en busca de mordidas, golpes o lesiones de cualquier tipo. Si por error acariciaras una zona afectada sin verla, podría dolerle y reaccionar. Si hay una lesión, evita tocarlo o sujetarlo de ahí.

  1.     Aliméntalo:

Ofrécele agua o comida, esperando que la necesite, lo que generará una vinculación. El alimento humano les resulta más atractivo y conocido (por lo que han podido “robar” o encontrar en la calle), pero dale sólo lo necesario para que confíe más. Jamón, carne o salchichas, son las opciones más seguras, pero lo ideal son las croquetas.

Si come y bebe agua limpia, el vínculo entre ambos será mayor y puedes invitarlo a tu hogar.

  1.     Veterinario:

Ubica a uno cercano o de tu confianza. Llévalo o pídele al doctor que te ayude con él. Su experiencia lo hará manejarlo mejor y al mismo tiempo, mientras el animal siente que lo acaricia, lo puede revisar.

Espera muy pronto la segunda parte de esta nota.