¿Regalar mascotas en Navidad (u otra época)?

MVZ Esp Humberto Morales Castro

Hospital Veterinario PEQUES

El tiempo pasa a gran velocidad, se acercan las festividades y no hemos comprado el presente para el intercambio  la empresa, además de que los regalos para la familia y amigos no sólo dependen del costo, también habrá que pensar si serán de su agrado o no, decidir qué prepararemos para ambas cenas, buscar a tiempo los ingredientes, y contar el número de invitados (que no sean 13 a la mesa, pues “trae mala suerte”).

En fin, un sinnúmero de actividades que nos mantienen en constante actividad y, adivinaron, con un grado de estrés al máximo.

No es tiempo de descanso y tranquilidad; no podemos pensar en otra temporada del año más activa que ésta, por lo mismo también es de las épocas con más probabilidades de caer en la depresión estacional, o por lo menos en la llamada tristeza de fin de año.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo lo anterior con un animal de compañía?

Pues que es un antidepresivo natural. A nuestro perro no le importa si no aprendimos inglés este año, ni a nuestro gato le preocupa si no pudimos comprar el teléfono celular de última generación o a nuestro cuyo si nuestra cuenta bancaria está por debajo de lo esperado.

El tan sólo convivir con ellos nos da la tranquilidad de la oxitocina y el deseo de actividad de la serotonina.

Para los que ya tenemos uno de estos amiguitos podría parecernos una “excelente” idea el regalar una mascota en Navidad a aquellas amistades que se encuentren en situación de tristeza, incluso soñamos idílicamente con el momento en que abran la caja o nos vean llegar con un moño atado al gato o al perro y como por arte de magia, esa tristeza se desvanezca y transforme en una cara de alegría y agradecimiento hacia nosotros.

Entonces, ¿hemos encontrado el regalo ideal para este ser querido?

No, no lo es. Darle una mascota a alguien que en ese momento no tiene interés en la vida puede producir el efecto contrario, pensemos que en esta época la tristeza va acompañada por enojo y frustración y sin su consentimiento le imponemos el cuidado de un individuo, así que puede producir la sensación de que somos unos entrometidos en su vida y tendrán razón, produciendo incluso que nos enemistemos.

Tiene primero que evaluarse el gasto en tiempo, espacio y dinero que implica el tener una mascota; debemos de estar conscientes que dará un giro a su vida porque hay que calcular los gastos tanto rutinarios como excepcionales (enfermedades, tiempo) y calcular si le podrá brindar el espacio que necesita para su bienestar.

Si no estamos conscientes de esto, en lugar de ser un benefactor, el introducir un ser vivo a su vida se convertirá en una verdadera pesadilla e indudablemente la verán como una carga e incluso querrán sacarla de su vida.