No deja de lamerse… ¿ansiedad o estrés?

¿Has notado que tu perro se lame constantemente y no sabes por qué?

Aquí te contamos todo lo que tienes que saber.

El lamido excesivo es una alteración del comportamiento que provoca lesiones de la piel, y se origina principalmente cuando hay una lesión por un golpe, un raspón, incluso a raíz de una intervención quirúrgica, por ello el perro, de forma natural, lamerá la zona buscando disminuir la molestia.

Sin embargo, esto puede detonar a su vez un comportamiento de “escape”, en el cual el animal comienza a lamerse simplemente porque le provoca algún tipo de confort o placer, ya que disminuye de esa manera ansiedad o estrés.

La severidad del problema varía mucho, precisamente por la gran cantidad de posibilidades que pueden activar la conducta. Es una situación que se va incrementando como “bola de nieve” y que puede llegar a convertirse en una condición obsesivo-compulsiva.

Una de las zonas más comunes en las que el animal afectado frecuentemente se lame son las extremidades anteriores y posteriores (las patas); cuando ocurre de esta manera se denomina “lamido acral”, aunque se puede dar en otras partes del cuerpo como abdomen, flancos o parte lateral, incluso las ingles, prácticamente ocurre en cualquier lugar que pueda alcanzar.

El lamido excesivo es una de las manifestaciones más comunes  de trastorno compulsivo, al ser una alteración que se retroalimenta por sí misma, ya que el alivio o placer que produce va fomentando cada vez más la frecuencia de la conducta, incrementándose en periodos de ansiedad o estrés.

Lo primero que debe hacerse es asegurar que nuestro perro no presenta una lesión  por algún parásito, alergia, golpe, espinas enterradas u otras cosas, ya que eso facilitaría mucho una solución de manera directa.

En el caso del lamido excesivo categorizado como un TOC se debe de abordar el problema desde una perspectiva diferente, buscando su origen en el entorno del animal: relaciones sociales, condiciones de los lugares donde pasa la mayor parte del tiempo, antecedentes de maltrato y muchas más, en que la intervención de un veterinario especialista en comportamiento es necesaria.

¿Tú ya consultaste a tu especialista?