¿Puedo alimentar a mi gato con carne?

Los gatos han sido poco comprendidos a lo largo de la historia, ya sea a causa de supersticiones, mitos o por la innecesaria actitud de querer siempre compararlos con los perros, siendo que son completamente diferentes.

Como dueños de estos animales es indispensable darle una alimentación adecuada a sus necesidades, pues esto dará la posibilidad de mantenerlo sano durante muchos años.

En primer lugar, el gato, a diferencia del perro, es un carnívoro estricto, con una dentadura adaptada para el corte y desgarre y no para moler alimentos.

La energía en la dieta del gato es aportada en forma primaria por grasas y proteínas, siendo mínima la contribución de los carbohidratos, ya que no pueden utilizar grandes cantidades de azúcares.

El hígado de los felinos contiene niveles muy reducidos de las enzimas que son necesarias para digerir la glucosa, pero sí posee grandes cantidades de enzimas que digieren las proteínas, por lo que el requerimiento de este nutriente es mucho mayor que el de los perros (alrededor de 3 veces más).

La pregunta es, si el gato es carnívoro estricto, ¿debes alimentarlo sólo con carne?

La respuesta es NO. Si el gato es carnívoro estricto, eso no significa que deba comer sólo carne. Si a un gato, sobre todo si está en crecimiento, se le alimenta exclusivamente con carne roja, puede presentar una alteración en donde existe un desequilibrio con el calcio. La carne tiene un alto contenido de fósforo, un mineral que guarda una relación directa con el calcio en la sangre. Cuando existe un exceso de fósforo, el organismo saca calcio de los huesos para conservar la relación con el fósforo. Entonces, los huesos se descalcifican y se pueden fracturar con facilidad. A este problema se le conoce como hiperparatiroidismo nutricional secundario.

Los alimentos caseros podrían suplementar todos los nutrientes que necesita el gato, pero para darle la proporción adecuada de cada elemento o ingrediente se debería realizar un cálculo muy preciso en cada individuo dependiendo de su edad, condiciones de vida, raza, etc., por lo que se requiere un nutriólogo veterinario para poder realizar este balance en forma adecuada.