Cuidados para tu iguana de compañía

MVZ. Thalia Rojas

Los reptiles son animales muy delicados, por lo que debes tener presente que la inversión inicial al adquirirlos y construirles un buen hábitat, será elevada respecto a otras mascotas en el mercado.

Por ejemplo, el terrario en donde vivirá tu iguana, deberá ser de un material resistente y de fácil limpieza, con malla en por lo menos dos caras para proporcionar una adecuada ventilación. Su tamaño deberá ser lo suficientemente grande para permitirle desplazarse, comer, escalar en ramas y troncos (que deben medir un mínimo tres veces su largo).

Para proporcionarle la temperatura adecuada, (25 grados centígrados por la noche y de 20 a 32 grados durante el día), puedes utilizar placas térmicas por fuera del terrario para evitar quemaduras, o bien focos de luz infrarroja o bombillas de cerámica de 60 a 100 watts; aunque la distancia mínima al colocarlos deberá ser de aproximadamente 30 centímetros para evitar quemaduras.

Además, no olvides que los rayos ultravioleta del sol son muy importantes para el buen metabolismo de cualquier reptil, por lo que deben tener acceso a baños de sol directos o a los proporcionados por una lámpara con foco de rayos UVB.

Alimentación

Seguramente sabrás que la mayoría de las enfermedades que los reptiles pueden presentar en el hogar son las ocasionadas por una mala alimentación, por lo que es recomendable darle una dieta con los siguientes porcentajes:  

  •       60 por ciento de una mezcla de vegetales.
  •       35 por ciento de alimento comercial de calidad Premium.
  •       5 por ciento de frutas.

Los dos primeros se los puedes proporcionar de manera diaria, y las frutas únicamente de dos a tres veces por semana. Los alimentos comerciales más recomendados serán con base en su calidad, sin importar si son hojuelas o están peletizados.

¿Y el Veterinario?

Antes de adquirir una iguana, tienes que considerar la asesoría y las visitas posteriores al Médico Veterinario, que se recomiendan cada seis meses.

Buscar uno que tenga experiencia en estas especies para sentirte seguro del trato adecuado que le ofrecerá en caso de que enferme. Observa diariamente su comportamiento, la cantidad que consume de alimento y la forma de su excremento; eso te ayudará a identificar alguna anormalidad.