Cruzar o no cruzar… ese es el dilema

MVZ Esp. Humberto Morales Castro
Hospital Veterinario Peques

Decidir sobre la reproducción de tu animal de compañía es una asunto de suma importancia para todos, y es que de acuerdo a la Secretaría de Salud, se estima que hay un millón 200 mil perros en situación de calle, siendo el 70 por ciento resultado del abandono o crías de canes sin esterilizar.

Para comenzar con este dilema filosófico, es necesario desmentir algunos de los mitos que giran en torno a la reproducción de nuestro amigo de cuatro patas, como por ejemplo, las supuestas repercusiones psicológicas que podríamos ocasionarles al decidir esterilizarlos.

Hay que recordar que nuestros perros no poseen raciocinio humano, por lo que su deseo reproductivo se trata simplemente de un instinto puro que sólo puede desaparecer con la esterilización; por lo que una vez operada, nuestra mascota no sufrirá psicológicamente por no haberse apareado o por no haber procreado.

Otros mitos ha desmentir son los que dicen que nuestra perra podría enfermar de cáncer si por lo menos no tiene una camada, o que es “malo” que nuestro perro se quede “con las ganas de aparearse”, siendo esto completamente inofensivo. 

Aclarado esto, hay que puntualizar que la decisión de reproducir a nuestro animal de compañía recae totalmente en nosotros, por lo que la elección debe tomarse en cuanto nuestra mascota sea recibida en casa, considerando de igual forma el destino de las crías en hogares seguros y responsables.

Por otro lado si has decidido reproducirlo, lo más preferible es esperar a que nuestro perro alcance su talla adulta y su madurez sexual completa, lo que ocurre aproximadamente cuando un macho cumple un año de vida y en la hembra al segundo periodo de sangrado.

sin embargo existen otros factores a tomar en cuenta, como el hecho de que una hembra que sobrepasa los cinco años sin haber tenido crías irá perdiendo el instinto de cruza y de crianza, lo que puede dar lugar a que no quiera cruzarse; lo que se traduce también como falta de atención a la camada o que incluso devore a los cachorritos.

Estos son algunos de los factores decisivos para cruzar o no a nuestros animales de compañía, aunque debemos hacer hincapié en que es indispensable pensar en la calidad de vida que damos a nuestra mascota y en la que queremos para su descendencia, evitando la excusa de que los reproducimos por tratarse de un proceso natural.

Si has decidido después de esto no reproducir a tu perro, felicidades. En cambio, si después de haber leído la información aquí presentada te mantienes con la idea de cruzarlo, por favor toma conciencia de la gran responsabilidad que esto conlleva y disfruta de uno de los milagros más grandes que tiene la naturaleza, la generación de la vida.

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